El ciclo de Ariel Pereyra al frente del Lobo lleva apenas cuatro meses y sus números son sorprendentes. Desde aquel debut en la victoria 4 a 1 sobre Camioneros por la Copa Argentina el pasado 9 de abril, Gimnasia lleva 10 victorias y solamente dos derrotas.
Esos números lo ponen a la altura de dos campañas históricas: el título de 1929 y el ascenso de 1944 en plena ebullición del movimiento “Arriba Gimnasia”.
El campeón de 1929 tuvo a José Ripullone a cargo en tiempos en los cuales la incidencia del entrenador era menor. Desde el inicio del torneo con la victoria 2-1 sobre Colegiales en cancha de Platense, Gimnasia tuvo una campaña calcada a la actual con 10 victorias en los 12 primeros partidos. Las derrotas triperas fueron ante San Isidro y Atlanta, pero solo perdería un partido más -frente Racing- antes de la consagración en la final ante Boca, en febrero de 1930.
En 1944, en cambio, hubo cambio de entrenador. No dirigió José Laguna, quien se fue antes del inicio del campeonato y en las primeras 15 fechas estuvo al frente José Rotman, pero Gimnasia era el escolta tres puntos por detrás de Almagro. Desde la victoria sobre Colegiales 3-1 en cancha de San Lorenzo, el nuevo entrenador Felipe Scarponi (arquero del campeón de 1929) encadenó 9 triunfos al hilo, empató con Almagro en Villa Ortúzar y sumó otras dos victorias para llegar a 11 triunfos y un empate en los 12 primeros partidos, la única campaña que mejora el inicio del Pata.
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