Vivir en el centro parece haber dejado de ser una opción atractiva para los jóvenes. Los altos valores de las propiedades y los alquileres, y la búsqueda de una vida más tranquila, con inmuebles más amplios y espacios verdes, llevaron a que cada vez más parejas jóvenes y familias incipientes elijan instalarse en localidades de la periferia de La Plata.
“Muchas personas jóvenes y familias se mudan a la periferia de la Ciudad debido al alto costo de los alquileres en el centro. Zonas como Los Hornos, San Carlos y Villa Elvira, entre otras, han crecido mucho, ofreciendo terrenos más grandes, con patio o algo de verde, y valores más accesibles respecto del casco urbano”, explicó la corredora inmobiliaria Gisela Agostinelli.
De esta manera, el casco histórico comienza a mostrar una mayor proporción de adultos mayores y propietarios con un poder adquisitivo consolidado que les permite sostener propiedades en el centro, según señaló la especialista.
La composición demográfica del Casco se completa con el otro extremo etario, estudiantes universitarios que suelen alquilar monoambientes o departamentos de uno o dos ambientes cerca de las facultades. En el medio quedan los adultos jóvenes que al llegar a los treinta comienzan a planificar un proyecto de familia y miran con más simpatía hacia las afueras de la Ciudad.
Ese fue el caso de Magalí Sanelli y su pareja. Criada en el barrio El Jardín, Magalí recordaba con añoranza su infancia en un barrio, en una casa con espacio verde para jugar y ciertas libertades que, según contó, quería recuperar para sus propios hijos.
“Se nos dio la oportunidad con un desarrollo inmobiliario que nos dio muchas posibilidades y nos vinimos a vivir a Arana. Conocía la zona, mi cuñada tenía una quinta cerca y cada vez que venía yo decía: ‘¡Qué hermoso poder tener esa vida!’”, relató la mujer de 35 años.
A un par de años de su mudanza Sanelli está más que conforme con su decisión: “Amo vivir en esta zona porque logré darle a mis hijos eso que tanto buscaba”.
El deseo de ganar espacio y mejorar la calidad de vida aparece, según Agostinelli, como una de las principales razones detrás de este movimiento. “Las parejas jóvenes con hijos priorizan más metros cuadrados, tener espacio verde y alejarse del ruido y caos del centro”, explicó.
Pero no se trata solamente de una elección vinculada al estilo de vida. Para muchas familias, la cuestión económica también resulta determinante. En el centro platense, los terrenos con grandes parques y las casas amplias son escasos y, cuando aparecen, alcanzan valores que quedan fuera del presupuesto de buena parte de los jóvenes.
La situación se vuelve todavía más compleja para quienes alquilan. “Los valores de los alquileres en zonas céntricas superan los ingresos promedio de los jóvenes y los edificios antiguos tienen costos elevados de mantenimiento, como por ejemplo altas expensas”, apuntó la especialista.
Así, por un alquiler similar al que en el centro permite acceder a un departamento pequeño (entre 600 y 800 mil pesos, por ejemplo), en algunas zonas de la periferia es posible conseguir “un lote con más verde, con garaje, con mayor amplitud y comodidad en cuanto a cantidad de metros cuadrados”, señaló Agostinelli.
CRECIMIENTO CONSTANTE
Con la migración de las nuevas familias hacia la periferia también llegó el crecimiento de los barrios, el comercio y la conectividad. Ya no se trata de aquellas áreas despobladas, con un perfil casi rural, que abundaban en distintos sectores de la Ciudad. “Hoy tenés de todo”, resumió Magalí Sanelli.
Los números para comprar también son otros. En el Casco son pocas las casas disponibles y en el entorno de la circunvalación habrá que pensar por encima de los 100 mil dólares por algo de verde y garaje. Más afuera, hay opciones por debajo de eso o en terrenos, que se consiguen en el orden de los 10 mil dólares en los bordes de las localidades. Aunque se recomienda en las inmobiliarias poner la lupa sobre los papeles y las ofertas en barrios cerrados.
“Acá ya está muy poblado, tenés kiosco, supermercado, carnicería y los costos de vida son similares a los del Centro. Antes capaz que extrañaba tener cerca una pizzería que te llegue a tu casa”, contó Sanelli.
Junto al crecimiento comercial también aparecieron mejores alternativas de conectividad. “El transporte está más adaptado, con recorridos que a los estudiantes los dejan cerca de las facultades”, apuntó Agostinelli.
El crecimiento no está acompañado con todos los servicios públicos. Para Sanelli, uno de los principales inconvenientes es la falta de gas natural. “En invierno se complica, tenés que calefaccionar con leña y la verdad es que está cara”, contó.
La alternativa de utilizar artefactos eléctricos tampoco resulta sencilla: al no contar con gas, la familia utiliza un termotanque eléctrico y, para calefaccionar los ambientes, puede recurrir a estufas eléctricas, lo que termina impactando directamente en la factura de luz.
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