El presidente Emmanuel Macron aseguró que “nada justifica” ni “excusa” los disturbios y saqueos registrados en plenas protestas contra el encarecimiento de la vida y prometió que los autores de estos actos, que conmocionaron Francia, “pagarán”. A seis meses de la elección presidencial, a la que ya no puede presentarse, el caos registrado el sábado en las grandes ciudades de Francia -que continuó aunque en menor medida ayer- puso bajo presión al gobierno, acusado de no haber anticipado el riesgo de desbordamientos.
Cientos de tiendas saqueadas, el ayuntamiento de Limoges incendiado y el de Marsella dañado, autos quemados, choques entre alborotadores y fuerzas de seguridad,... Las autoridades describieron un caos “sin precedentes”, que dejó casi 2.400 detenidos y unos 1.000 policías heridos. “Todos sentimos rabia y vergüenza (...) Ver las calles de nuestras ciudades devastadas de este modo es insoportable”, lamentó el mandatario, que prometió “ayudas rápidas” a los comerciantes afectados por los saqueos, que continuaron en la víspera.
A los autores de los disturbios y saqueos, de los que acusó a “grupúsculos de extrema izquierda” y a “delincuentes”, les dijo que “pagarán” y “responderán” de sus actos. “Nada lo justifica, nada lo explica, nada lo excusa”, insistió.
Alerta en Milán
Jóvenes y policías se enfrentaron también por segundo día consecutivo este domingo en Milán, capital económica de Italia, donde grupos de personas lanzaron botellas y saquearon comercios en los alrededores de la céntrica plaza del Duomo. La policía de la ciudad ha detenido a unas 200 personas desde el sábado.
La primera ministra Giorgia Meloni convocó parahoy una reunión de seguridad con el fin de abordar la situación.
Los incidentes evocan, aunque a menor escala, las escenas de violencia y saqueos registradas el sábado en París.
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