Si el documental tiene un antagonista silencioso, es él. Mourinho fue directo sobre Lionel Messi: “Era una pesadilla”. Y enseguida matizó, porque el villano también sabe rendir honores: “Éramos rivales en el sentido de que peleábamos por los mismos trofeos, la misma liga y la misma Champions. Creo que eso era grandioso”.
El portugués reconoció además que desde el primer cruce entendió algo decisivo: al Barcelona de aquellos años era imposible superarlo jugando a lo que jugaba el Barcelona. Para ganarle, insistió, sus equipos tenían que diferenciarse en absolutamente todo, dentro y fuera de la cancha. Ese fue el origen de aquellos clásicos crispados, tácticos, insoportables y magníficos.
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