KANSAS CITY, Missouri (Enviado especial).- Tanto los comerciantes como el ciudadano común de esta ciudad esperan con ansiedad que el grueso de los hinchas argentinos estén de vuelta en las próximas horas cantando todo el tiempo por los calles del centro histórico.
Hoy se va a realizar el segundo banderazo celeste y blanco, y el tan grato recuerdo del anterior (se hizo la tarde previa al debut soñado de Messi, con los tres goles frente a Argelia) ya instaló en la coqueta zona fuerte expectativa.
El ritmo habitual todavía no se alteró, llegaron argentinos, pero no los suficientes como para hablar de una “invasión”. El paso por Atlanta dejó huellas en diferentes aspectos; nervios explotados, emoción máxima, felicidad suprema y, también, la necesidad de definir qué hacer con el presupuesto tan golpeado.
PRECIOS DE TICKETS EN BAJA, LA MEJOR NOTICIA
La única arista positiva en lo económico se centra en los precios de las entradas que se están manejando en la aplicación de la FIFA. Por menos de mil quinientos dólares se están ofreciendo buenas ubicaciones detrás de los arcos.
Esta situación animó a muchos que ya estaban a punto de emprender el viaje de regreso a nuestro país. Ayer, en el partido de Francia ante Marruecos, jugado en Boston, hubo algo más de 67.000 espectados. Se notaban con claridad las butacas vacías. Y en Colombia vs. Suiza pasó algo parecido.
Si hubiera clasificado el seleccionado dirigido por Néstor Lorenzo, la previa hubiese estado cargada de mayor interés. Los “cafeteros” aspiraban a un cruce con la escuadra de Leo Messi.
Buscaban la revancha de la final de la Copa América y lo expresaban a viva voz. No pudieron, la sobriedad de un correcto oponente europeo los dejó afuera de la Copa del Mundo.
Los argentinos celebraron lo ocurrido por dos razones: Consideraban que Colombia podía complicar más con su toque de pelota certero y, además, porque los hinchas suizos no son tantos y eso va a repercutir a la hora de conseguir entradas más accesibles.
Hoy volverán los bombos, las trompetas, los redoblantes, las banderas gigantes y los carritos vendiendo empanadas, camisetas retro de la Selección y choripanes.
Esta tarde, desde las 17, el Mill Creek Park extraviará la parsimonia bucólica que lo caracteriza para dejarse llevar por las canciones que tan simpátricas les parecen a los efectivos policiales que custodian de cerca para que no haya desbordes.
La única arista en lo económico está en los precios de las entradas, manejadas por la FIFA
Algunos creen que el estadio Arrowhead mañana no estará ocupado al ciento por ciento. Muchos argentinos volvieron a su vida laboral y alentarán frente al televisor. Los que ya están aquí, más los que llegarán entre la noche de hoy y el mediodía de mañana, gritarán fuerte su optimismo.
Confían en llegar hasta el último día de la agenda mundialista, en disfrutar por lo menos dos banderazos más y después que ocurra lo que tenga que ocurrir.
Ayer Francia ratificó lo que es, un gran candidato. Argentina, por su parte, entrenó a puertas cerradas y nadie sabe si Scaloni hará o no retoques buscando mayor solidez defensiva.
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