“Obsesión” ya superó los 200 millones de dólares en taquilla mundial y se consolidó como la película de terror más exitosa en la historia de Focus Features, un fenómeno inesperado para un film rodado en 20 días con un presupuesto de 750.000 dólares y un reparto de actores prácticamente desconocidos. Pero quizás lo más curioso del éxito de Curry Barker, su director de 26 años, sea el origen de la idea: no un libro, no un clásico del género, sino un capítulo repetido de “Los Simpson”.
Barker contó que la inspiración le llegó de casualidad. Había invitado a amigos a ver un episodio de “It’s Always Sunny in Philadelphia” en el que él mismo aparecía, y mientras esperaban se topó con una repetición de un especial de Halloween de la familia amarilla: “La Casita del Horror II”, emitido originalmente en 1991, que incluye el segmento donde Homero compra una pata de mono maldita capaz de conceder deseos, aunque cada petición termina provocando consecuencias desastrosas. “Bart consigue una pata de mono y causa un gran caos”, resumió el director, con una síntesis que ya dice bastante.
En “Obsesión”, la pata de mono muta en el “Sauce del Deseo”, una pieza de madera que concede un deseo a quien la rompa. Bear (Michael Johnston), un joven incapaz de declararse, la usa para pedir que su amiga Nikki (Inde Navarrette) lo ame “más que a nada en el mundo”. El deseo se cumple, y ahí empieza la pesadilla.
LA FÁBULA QUE NADIE LEYÓ
Lo interesante de la anécdota no es tanto la génesis en sí como lo que revela sobre las nuevas generaciones y su relación con la lectura. Porque el capítulo de Los Simpson no inventó nada: es una adaptación de “La pata de mono”, el cuento de terror que W. W. Jacobs publicó en 1902, un relato breve, seco y espeluznante que durante más de un siglo fue lectura obligada para cualquier aficionado al género, y que inspiró desde “Cementerio de animales” hasta “Coraline”.
“Obsesión” recaudó más de 200 millones de dólares con un presupuesto de 750 mil
Barker, sin embargo, cita alegremente el dibujito animado. Y probablemente sea sincero: para un director nacido en 1999, formado en YouTube —donde se hizo conocido con el canal de sketches That’s a Bad Idea antes de filmar su ópera prima “Milk & Serial” con apenas 800 dólares—, el canon no pasa por la biblioteca sino por la televisión y las plataformas. La cadena de referencias ya no remite al texto original: remite a la parodia del texto. Es la fábula de la fábula. Una generación que no leyó a Jacobs, ni falta que parece hacerle, porque Springfield ya hizo la tarea por ella.
Habrá que ver si dentro de treinta años algún cineasta cita “Obsesión” como su pata de mono. Para entonces, seguramente, tampoco habrá leído el cuento.
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