TEMAS DE HOY:
PUBLICIDAD

Ocurrencias: Rusia se ha vuelto casamentero para poder aumentar la natalidad

Por Alejandro Castañeda

China viene desarrollando desde hace más de un año un programa de estímulos y recomendaciones para que las parejas tengan más hijos. Fue la respuesta oficial ante el descenso de la tasa de natalidad (en mínimo histórico) y el temor de que la población siga disminuyendo. Pero como aquel pedido no tuvo la respuesta esperada, quizá allanen las mesitas de luz en busca de forros y anticonceptivos traidores.

Y ahora el gobierno de Rusia, en su cruzada dirigida también a impulsar la natalidad y reforzar los valores tradicionales, dio un paso más al considerar que las parejas que conviven sin casarse representan una amenaza para la seguridad nacional. Una arenga moralista que carga injustamente contra cigüeñas sin papeles. La polémica afirmación fue realizada por el viceministro de Justicia, Vadim Balanin, quien sostuvo que este tipo de uniones, junto con el elevado número de divorcios, pone en riesgo el futuro demográfico del país. Es un llamado a pensar en la Patria cada vez que una pareja va a la cama y no hace lo que el país necesita. El funcionario aseguró que estas tendencias afectan la estabilidad de Rusia y defendió la necesidad de fortalecer el matrimonio como parte de la estrategia promovida por el Kremlin para revertir la caída de la población, agravada desde el inicio de la invasión a Ucrania en 2022.

Pero la crisis de natalidad es un asunto más complejo y extendido. El tema alcanza a todos. Y no hay planes de gobierno capaces de fabricar familias donde los fabricantes no quieren.

No es la primera vez que Moscú busca intervenir en decisiones estrictamente personales. Meses atrás, el Ministerio de Salud aprobó recomendaciones para que las mujeres que expresen su deseo de no tener hijos sean derivadas a terapia psicológica con el objetivo de inculcarles una visión favorable de la maternidad. Con una tasa de fertilidad de apenas 1,4 hijos por mujer, muy por debajo del nivel necesario para sostener la población, el Kremlin endurece su política demográfica y sobre todo aprieta más a los hombres. Sabe que se necesita un dúo para hacer hijos; pero seamos sinceros, las solistas son ellas, nosotros apenas tarareamos.

Nadie ignora que en Rusia no conviene desafiar una recomendación estatal. Son sugerencias impuestas, claras y terminantes. Y los que le sacan el bulto a estas imposiciones están en falta. Como se necesita más nacimientos, el gobierno quiere mandar a todos los mimosos a la cama, pensando más en la productividad que en la herencia, una decisión oficial que hace a un lado los proyectos de la pareja y apunta sólo al vientre, ignorando lo que pasa por la cabeza y el corazón.

El sexo termina siendo un goce encomiable que alegra la noche y de paso colabora con la nación

No es una invitación a reforzar pasiones conyugales, es un programa productivo que se deberá cumplir, haya o no haya ganas de agrandar la familia. No se puede desobedecer al Estado ni en la intimidad. Cualquier panza de estos días empieza a ser oficialista. Rusia exige más rusitos para su futuro. Y en esa deriva, el sexo termina siendo un goce grato y encomiable que alegra la noche y de paso colabora con la nación. Hasta los matrimonios en crisis son invitados a dejar para después cualquier desperfecto amoroso. Primero, follar; después, discutir.

Por eso la propaganda oficial ya no habla de las mujeres en el trabajo. Rusia necesita que la línea de producción materna no se detenga en minucias. Con baja tasa de nacimientos, guerra y una economía en desaceleración, el gobierno se ha propuesto devolver las mujeres al hogar, pidiéndoles que no hagan otra cosa que mantener la casa, cuidar a los ancianos y esmerarse en la cama. Y en esa marcha, les pide a los desganados que se entusiasmen en el lecho matrimonial y puedan lograr un dichoso maridaje entre el éxtasis y el producto bruto.

Lanzar una campaña para exigirles ser madre, es una convocatoria mandona que obliga a ellas a tener que ponerle el cuerpo a la coyuntura económica. Y en casi todo el mundo, fue repudiado. Pero a los planificadores no les importa. Ellos se meten directamente con la necesidad de incrementar la producción de bebés sin atender los planes de la pareja. Hay que poner actitud en la cama grande para demostrar al menos que la sala de máquinas está dispuesta y gustosa de poder sumarse a la consigna oficial.

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE a esta promo especial
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Registrate gratis para seguir leyendo

Ya leíste varias notas de El Día. Creá tu cuenta gratuita y seguí accediendo al contenido del diario.

¿Ya tenés cuenta? Ingresar

Has alcanzado el límite de notas gratuitas

Suscribite a uno de nuestros planes digitales y seguí disfrutando todo el contenido de El Día sin restricciones.

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

Para disfrutar este artículo, análisis y más, por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme
PUBLICIDAD