River volvió a sufrir otro cachetazo. Después de desembolsar millones de dólares para conformar el plantel con varias figuras, el equipo falló nuevamente, y anoche, la derrota por penales contra Independiente Santa Fe (8-7), tras igualar 1-1 en los noventa, fue la gota que rebalsó el vaso. Porque los hinchas se fueron del Monumental con mucha bronca, y en esa vorágine, despidieron con insultos a los jugadores y también al cuerpo técnico. ¿Qué sucederá con Coudet? Está más afuera que adentro, según lo que se supo tras el partido.
River salió decidido a todo. Con el respaldo de su público, marcó claras diferencias sobre su rival desde el comienzo del encuentro. De entrada, nomás, Driussi avisó al minuto, después de rematar cruzado tras una asistencia de Montiel.
Los colombianos se vieron desbordados en todas las líneas. No hicieron pie, se equivocaron las entregas y no atacaron mucho. La presión de River los ahogó siempre.
Durante más de veinte minutos, el Millonario maneja el partido a voluntad. Un verdadero monólogo. Y de apoco, fueron llegando las opciones de peligro. Driussi volvió a avisar a los 4; Correa a los 11, con una media vuelta. Sin embargo, Independiente Santa Fe, en una de sus pocas aproximaciones, llegó a través de Rodallega, quien aprovechó un descuido de Otamendi.
River no bajó nunca la presión alta. Y en medio de la rotación de los volantes, Montiel y Acuña pasaron siempre al ataque, sin marca y con espacios.
Y en otro de las tantas proyecciones de por izquierda, el Huevo abasteció a Almada, a los 19, pero su cabezazo se fue por arriba.
El equipo de Chacho se fue al descanso sabiendo que fue el mejor de la cancha. Por entrega, capacidad individual y colectiva, aunque la asignatura pendiente fue no haber podido convertir.
En la parte complementaria, River mantuvo su libreto: presión alta, recuperación rápida y salida limpia. Mientras que los cafeteros, se adelantaron algunos metros, y volvieron a salir de contra.
Sin embargo, y después de tanto insistir, Montiel volvió a recibir libre por la derecha, centro al segundo palo y Driussi, a los 6 minutos, conectó con derecha para el delirio de los hinchas.
River hizo un buen partido. Mereció ganar en los noventa, por todas las situaciones que generó y porque convirtió en figura al arquero Weimar Asprilla.
Sin embargo, el equipo colombiano tuvo diez minutos de inspiración ante el bajón del Millonario. Y ese tiempo le fue suficiente para generar un par de situaciones muy claras, inclusive, alcanzar el empate, mediante un penal ejecutado por Fagúndez, tras una mano zonza de Martínez Quarta.
Ya en la definición por penales (se ejecutaron 22), los colombianos fueron más efectivos, a pesar de los tres envíos que atajó Beltrán.
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