Hay recetas que forman parte de la memoria afectiva de muchas familias. La polenta con bolognesa es una de ellas. El aroma de la salsa cocinándose lentamente y la textura cremosa de la polenta recién hecha remiten a las cocinas de las abuelas, a las mesas largas y a esos platos que, además de alimentar, transmiten una sensación de abrigo.
Su historia comienza en el norte de Italia, donde la harina de maíz era un alimento básico. Con la inmigración, la receta llegó a la Argentina y encontró rápidamente un lugar en la gastronomía local. Con el paso del tiempo dejó de ser una comida exclusivamente popular para convertirse en un clásico del invierno, presente tanto en hogares como en bodegones y restaurantes especializados en cocina tradicional.
El secreto de su permanencia está en la combinación de tres virtudes difíciles de igualar: es económica, rendidora y muy fácil de preparar. Además, permite múltiples variantes según los gustos de cada familia o los ingredientes disponibles en la cocina.
INGREDIENTES
Para la polenta
2 tazas de agua caliente.
1 taza de caldo de verduras.
1 taza de polenta instantánea.
1 cucharada de manteca o aceite.
1 cucharada de queso rallado.
Sal y pimienta a gusto.
Para la bolognesa
250 gramos de carne picada.
1 cebolla grande.
2 tomates maduros.
1 morrón rojo (opcional).
1 zanahoria rallada (opcional).
Perejil o cebollita de verdeo.
Aceite.
Sal y pimienta.
Para terminar
Queso cremoso para gratinar (opcional).
Queso rallado extra.
Cómo preparar una polenta bien cremosa
PASO A PASO
1El primer paso consiste en elaborar la bolognesa. En una sartén amplia o una cacerola baja, calentar un chorrito de aceite y cocinar la cebolla junto con el morrón hasta que comiencen a transparentarse. Ese sofrito será la base del sabor de toda la preparación.
2Incorporar la carne picada y cocinarla a fuego medio, revolviendo para que se desgrane por completo. Una vez sellada, agregar los tomates cortados en cubos y la zanahoria rallada. Condimentar con sal, pimienta y las hierbas elegidas, y dejar cocinar a fuego bajo durante unos diez minutos, hasta obtener una salsa espesa y bien integrada.
3Mientras tanto, llevar a hervor el agua junto con el caldo de verduras. Cuando rompa el hervor, bajar el fuego y agregar la polenta en forma de lluvia, sin dejar de revolver. En apenas un minuto estará cocida. Incorporar entonces la manteca y el queso rallado, mezclar hasta lograr una textura cremosa y corregir el punto de sal.
4Servir la polenta inmediatamente, cubrir con una generosa porción de bolognesa y, si se desea, completar con cubos de queso cremoso para gratinar unos minutos en el horno o simplemente dejar que se fundan con el calor del plato.
LOS PEQUEÑOS SECRETOS
Aunque se trata de una receta simple, algunos detalles permiten obtener un resultado mucho más sabroso. Utilizar caldo en lugar de agua sola aporta profundidad al sabor de la polenta, mientras que una cucharada de manteca y queso rallado mejora notablemente su textura.
En el caso de la bolognesa, cocinar la salsa unos minutos más permite que el tomate concentre su dulzor natural y que todos los ingredientes se integren mejor. Un toque de pimentón, una hoja de laurel o un chorrito de vino tinto también pueden aportar mayor complejidad sin alterar la esencia del plato.
ADMITE MUCHAS VERSIONES
La polenta con bolognesa ofrece un amplio margen para la creatividad. Puede prepararse con carne cortada a cuchillo, reemplazar la carne vacuna por cerdo o pollo, incorporar hongos para una alternativa vegetariana o sumar verduras como apio, zapallo o arvejas.
También es habitual encontrar versiones con abundante mozzarella gratinada, una cucharada de crema para volver la polenta aún más sedosa o queso parmesano rallado al momento de servir. Cada familia suele tener su propia receta, transmitida de generación en generación.
IDEAL PARA COCINAR EN CANTIDAD
Además de ser una excelente opción para los días fríos, esta preparación tiene otra ventaja: rinde mucho y puede elaborarse con anticipación. La bolognesa incluso gana sabor después de unas horas de reposo, ya que los ingredientes terminan de integrarse.
La receta alcanza para cuatro porciones abundantes y resulta perfecta para quienes buscan resolver varias comidas de la semana con una sola preparación.
CÓMO CONSERVARLA
La polenta con bolognesa puede guardarse en la heladera hasta tres días dentro de un recipiente hermético. También puede congelarse durante dos meses.
Para recalentarla, lo más recomendable es agregar un chorrito de agua, leche o caldo a la polenta, de manera que recupere su textura cremosa. La bolognesa puede calentarse por separado y servirlo nuevamente sobre la polenta bien caliente, manteniendo intacto el sabor de uno de los grandes clásicos de la cocina casera argentina.
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