El Vaticano confirmó ayer la agenda oficial de la visita del papa León XIV a la Argentina y el Gobierno comenzó a dimensionar el operativo que demandará el histórico viaje.
Con una convocatoria que, según estimaciones oficiales, podría alcanzar a unos siete millones de personas a lo largo de las distintas actividades, el programa de la gira se extenderá entre el domingo 8 y el miércoles 11 con recorridas en Buenos Aires, Claypole, Córdoba y Luján.
La cantidad de fieles que se espera para recibir al Sumo Pontífice explica buena parte de la magnitud del dispositivo de seguridad que planifica el Gobierno nacional junto con las autoridades porteñas y las provincias de Buenos Aires y Córdoba.
OPERATIVO HISTÓRICO
En palabras de la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, la llegada del Papa obligará a montar el dispositivo de seguridad “más grande de nuestra historia”: contempla tres aeropuertos, cuatro ciudades, cuatro eventos masivos y once actividades cerradas, además de un comando unificado que funcionará durante 120 horas ininterrumpidas.
El Gobierno dijo que montará el operativo de seguridad “más grande de la historia”
La dimensión logística será considerable. Según Monteoliva, los tres comandos unificados correspondientes a las jurisdicciones involucradas están activos desde el 8 de septiembre y todas las provincias suscribieron el denominado Compromiso León XIV para colaborar con la coordinación federal. La ministra, además, mantuvo reuniones en el Vaticano con responsables de la Gendarmería vaticana para intercambiar criterios sobre las prioridades de seguridad.
La expectativa oficial es que los actos no sólo convoquen a fieles de distintos puntos del país sino también a peregrinos de países limítrofes. La Iglesia ya anticipó que la llegada de León XIV podría movilizar a grandes contingentes hacia los lugares incluidos en el recorrido. El aforo total estimado por el Gobierno ronda los siete millones de personas, una cifra que surge de la suma de las distintas actividades y no supone que esa cantidad de personas vaya a concentrarse simultáneamente en un único lugar.
AGENDA SOCIAL
El Papa llegará el 8 de noviembre desde Uruguay a bordo de un avión de Aerolíneas Argentinas y partirá desde Buenos Aires hacia Lima el 11, para continuar su gira latinoamericana. Durante su permanencia en el país se alojará en la Nunciatura Apostólica, en Recoleta. En su primera jornada tendrá una reunión privada con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada, además de encuentros institucionales con autoridades, diplomáticos y representantes de distintos sectores de la sociedad.
El recorrido combinará actividades pastorales, religiosas, sociales y protocolares. Uno de los puntos que más atención genera es la visita al Pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole, donde el pontífice tendrá contacto con personas con discapacidad, un área especialmente afectada por el gobierno de Milei. También celebrará una misa multitudinaria en el Monumento de los Españoles, se reunirá con empresarios y trabajadores en la Universidad Católica Argentina y mantendrá un encuentro con representantes de distintas comunidades cristianas y tradiciones religiosas.
La agenda continuará en Córdoba, donde León XIV celebrará una misa en la Escuela de Aviación Militar y mantendrá encuentros con religiosos, religiosas y seminaristas. De regreso en Buenos Aires participará de una vigilia con jóvenes en el Monumento de los Españoles. En la última jornada visitará un complejo penitenciario federal y luego encabezará una misa en la Basílica de Luján, antes de partir rumbo a Perú.
Uno de los aspectos destacados de la agenda es su carácter social y la variedad de sectores con los que el Papa tendrá contacto: jóvenes, trabajadores, empresarios, comunidades religiosas, personas privadas de su libertad y personas con discapacidad. Desde la Iglesia señalaron que la selección de las actividades busca reflejar una dimensión pastoral y poner en el centro cuestiones vinculadas con la dignidad de las personas y las llamadas obras de misericordia. El lema elegido para la visita será “Bienvenidos todos, vayan y anuncien”.
VIAJE PASTORAL Y ¿ASUETO?
El Gobierno y la Iglesia también buscaron remarcar desde el anuncio que se trata, ante todo, de un viaje pastoral. El canciller Pablo Quirno sostuvo que, aunque León XIV llegará también como jefe de Estado, la visita debe ser entendida principalmente como un encuentro del Papa con el pueblo argentino.
Pasaron 38 años desde que un Papa vino al país. El último fue Juan Pablo II, en 1987
“Nuestro objetivo es muy claro: que el Papa pueda cumplir plenamente su misión pastoral y que los argentinos puedan recibirlo y participar de esta visita de manera ordenada y segura. Santo Padre, la Argentina lo espera”, aseguró Quirno.
En la misma línea, el nuncio apostólico, monseñor Michael Wallace Banach, señaló que el pontífice viene “principalmente como pastor para fortalecer a sus hermanos y hermanas en la fe”.
Ese encuadre fue acompañado por una definición política del operativo: el Gobierno pretende que la visita se desarrolle sin convertirse en un escenario de confrontación partidaria. La agenda fue elaborada junto con la Santa Sede y la Conferencia Episcopal Argentina, a partir de las invitaciones formuladas por Milei y por el Episcopado.
Mientras, el Gobierno analiza si establecerá feriados, asuetos o días no laborables durante la visita y estudia además si la medida tendrá alcance nacional o quedará circunscripta solo a las jurisdicciones involucradas. Lo que se busca es facilitar la participación de la mayor cantidad de personas.
La visita de León XIV a la Argentina será la primera que hará un Papa en 38 años y, por tanto, en lo que va del siglo XXI. El último pontífice que estuvo en el país fue Juan Pablo II, en 1987.
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