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Proteínas en la dieta: advierten que no siempre más es mejor

Una revisión de 350 estudios reveló que, en personas sedentarias, el exceso de estos nutrientes podría favorecer procesos asociados al envejecimiento. La recomendación cambia según la actividad física y la edad
A la luz de las evidencias, las personas sedentarias deberían reconsidera el uso de suplementos proteicos / WEB
Jimena Jamardo Licenciada en Nutrición

Por Redacción

En los últimos años, las proteínas se convirtieron casi en un sinónimo de alimentación saludable. Yogures, barras de cereal, bebidas y hasta panes destacan su alto contenido proteico como un beneficio. Sin embargo, una amplia revisión científica acaba de poner un importante matiz a esa idea: consumir más proteínas no necesariamente mejora la salud y, para la mayoría de las personas que llevan una vida sedentaria, incluso podría resultar contraproducente.

La conclusión surge de una revisión de 350 investigaciones publicada días atrás en la revista científica Cell, que analizó los efectos de la restricción proteica sobre el envejecimiento y el metabolismo. El trabajo encontró que, en personas con poca actividad física, reducir el consumo de proteínas se asocia con una mejor regulación metabólica, una menor inflamación, menos daño celular y un funcionamiento más saludable de las células, cambios que podrían contribuir a prolongar la expectativa de vida.

Entre los mecanismos identificados figura el aumento del factor de crecimiento fibroblástico 21 (FGF21), una hormona cuyos niveles se elevan cuando disminuye la ingesta de proteínas. Según la revisión, esta sustancia favorece el gasto energético, mejora el control de la glucosa y reduce la inflamación. Además, el análisis advierte que un consumo excesivo de determinados aminoácidos —como metionina, isoleucina y valina— podría incrementar el riesgo de obesidad y de enfermedades asociadas al envejecimiento, entre ellas algunos tipos de cáncer.

SEGÚN EL PERFIL DE CADA QUIEN

Pero el mensaje dista de ser que las proteínas son perjudiciales. La propia revisión aclara que sus beneficios dependen del perfil de cada persona. En quienes realizan ejercicio con regularidad, una mayor ingesta proteica favorece el desarrollo y el mantenimiento de la masa muscular, lo que parece neutralizar los efectos metabólicos adversos observados en las personas sedentarias. Lo mismo ocurre con los mayores de 65 años, que necesitan un aporte superior para prevenir la pérdida de músculo y la fragilidad.

También cambian las recomendaciones de consumo. Para un adulto sano, la pauta general sigue siendo de 0,8 gramos de proteína por kilo de peso corporal por día. Así, una persona de 65 kilos necesita alrededor de 52 gramos diarios. En cambio, para los mayores de 65 años la recomendación aumenta a entre 1 y 1,2 gramos por kilo de peso, ya que un ensayo clínico citado por la revisión observó que quienes alcanzaban ese nivel sufrían un 40% menos de pérdida de masa muscular que aquellos que mantenían el consumo estándar.

El punto más importante es que el beneficio potencial de reducir proteínas parece observarse sobre todo en personas sedentarias y en determinados contextos metabólicos. La recomendación no puede ser igual para todos. Un adulto mayor, una persona físicamente activa o alguien que busca preservar masa muscular tienen necesidades proteicas diferentes”

Jimena Jamardo Licenciada en Nutrición

Consultada sobre estos resultados, la nutricionista Jimena Jamardo destacó que el estudio “no demuestra que comer mucha proteína sea malo para todas las personas”, sino que analiza principalmente los efectos de restringirlas sobre el envejecimiento y el metabolismo.

“El punto más importante es que el beneficio potencial de reducir proteínas parece observarse sobre todo en personas sedentarias y en determinados contextos metabólicos. La recomendación no puede ser igual para todos. Un adulto mayor, una persona físicamente activa o alguien que busca preservar masa muscular tiene necesidades proteicas diferentes”, explicó.

La especialista remarcó que la propia revisión reconoce la importancia de una ingesta adecuada de proteínas en quienes entrenan y en los mayores de 65 años. “Más que demonizar las proteínas, el mensaje es evitar los excesos y personalizar la alimentación según la edad, el nivel de actividad física y el estado de salud. La calidad de la proteína y el contexto de la dieta son tan importantes como la cantidad”, concluyó.

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