Este martes, se confirmó que el papa León XIV fue diagnosticado con adenocarcinoma pulmonar, un tipo de cáncer de pulmón que requirió la extirpación quirúrgica del lóbulo inferior derecho. Tras una intervención de tres horas en el quirófano, el parte médico oficial firmado por los cirujanos a cargo confirmó que la operación resultó exitosa, no presentó complicaciones y el Pontífice ya se recupera en su habitación.
El adenocarcinoma pulmonar es un tipo de cáncer que se origina en las células glandulares del pulmón, que producen sustancias como el moco. En ese sentido, pertenece al grupo de los cánceres de pulmón de células no pequeñas y es el subtipo más frecuente de esta enfermedad.
La enfermedad puede avanzar sin provocar síntomas durante sus primeras etapas, por lo que en algunos casos se detecta durante controles médicos o estudios realizados por otros motivos. Su evolución depende de las características del tumor y de si las células cancerosas permanecen en el pulmón o se extendieron a otras partes del cuerpo.
El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos remarca que cerca del 90% de todos los casos de cáncer de pulmón tienen relación con el consumo de tabaco, ya sea por el hábito de fumar o por la exposición pasiva al humo de cigarrillo. No obstante, ha llamado la atención en distintos médicos que muchas personas que tienen adenocarcinoma de pulmón no fuman.
Sin embargo, los científicos han establecido que la exposición prolongada a la contaminación del aire, el asbesto, los gases de escape de motores a diésel, el radón y la sílice de ciertos productos del hogar pueden aumentar las probabilidades de presentar un diagnóstico similar al papa León XIV.
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