La escalada de violencia delictiva volvió a golpear a la Región y, esta vez, el foco de la preocupación está puesto en Villa Argüello, en Berisso. Allí, vecinos aseguran que desde hace más de un mes padecen una seguidilla de robos cada vez más violentos, protagonizados por delincuentes que, según denuncian, actúan en banda, armados y con una impunidad que parece no encontrar límites.
El sector más castigado, de acuerdo con los testimonios recogidos por EL DIA, es la cuadra de 127 entre 10 (ex 66) y 11 (ex 67), a metros de una iglesia evangélica. En ese tramo, sostienen los frentistas, los episodios delictivos se multiplicaron en los últimos días al punto de modificar por completo la rutina de quienes viven allí.
“Vivimos con miedo. Ya no sabemos qué hacer ni quién puede ser la próxima víctima”, resumió angustiado uno de los vecinos, reflejando el clima que domina al barrio cuando cae la noche.
El episodio más reciente, que terminó por colmar la paciencia de los habitantes de la zona, ocurrió durante las últimas horas. Según relataron familiares de las víctimas a este diario, varios delincuentes armados irrumpieron en la vivienda de un pastor evangélico con fines de robo.
La violencia del ataque dejó una profunda conmoción entre quienes residen en el barrio. Siempre de acuerdo con los testimonios recabados por EL DIA, durante el asalto los delincuentes efectuaron tres disparos dentro de la casa y golpearon al propietario con la culata de un arma de fuego en la cabeza antes de escapar.
Tras el hecho, la víctima fue trasladada para realizar la denuncia correspondiente y luego debió ser examinada por el Cuerpo Médico, mientras la investigación quedó en manos de la Justicia.
Sin embargo, para los vecinos, este episodio no constituye un caso aislado sino una muestra más de una problemática que, aseguran, viene agravándose día tras día.
“Escuché los gritos de auxilio”
En diálogo con este medio, distintos frentistas contaron que los robos y los intentos de ingreso a viviendas se volvieron una constante. Uno de ellos recordó ayer por la mañana una mujer comenzó a gritar desesperadamente pidiendo ayuda mientras un delincuente intentaba ingresar a su casa utilizando una barreta para violentar una puerta de hierro ubicada en la parte trasera de la propiedad.
“Escuché los gritos de auxilio y salí por los techos porque el ladrón estaba haciendo fuerza con una barreta para abrir la reja mientras ella seguía adentro de la casa”, relató el vecino, quien aseguró que la rápida reacción de quienes escucharon los pedidos de ayuda evitó que el hecho terminara de la peor manera.
También mencionaron el caso de otra familia que fue sorprendida por delincuentes armados dentro de su vivienda. Según indicaron, los asaltantes redujeron a las víctimas y escaparon.
Para quienes viven en Villa Argüello, el patrón se repite una y otra vez: grupos de delincuentes que actúan coordinadamente, utilizan armas de fuego, ingresan con extrema violencia y se retiran sin encontrar resistencia.
A esa preocupación se suma otro reclamo que los vecinos repiten desde hace tiempo. En diálogo con este diario, afirmaron que realizaron numerosas denuncias en la comisaría Cuarta de Berisso, aunque sostienen que hasta el momento no obtuvieron respuestas.
“Hace semanas que venimos denunciando lo que está pasando, pero no vemos patrulleros recorriendo el barrio ni medidas que sirvan para prevenir estos hechos. Nos sentimos abandonados”, expresaron. Según afirman, la escasa presencia policial convirtió a la zona en un lugar donde los delincuentes parecen actuar con absoluta tranquilidad e impunidad.
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