Gimnasia consiguió exactamente todo lo que necesitaba en un apretado triunfo que eleva su estado anímico de un modo contundente.
Siendo inteligente, visceral y certero en el momento justo, el Lobo redondeó una noche ideal donde se unieron lo matemático y lo emocional. El equipo del Pata Pereyra sumó tres puntos de enorme significación en el momento que lo necesitaba.
Por un gol de diferencia, sobrándole sólo enjundia y mostrando convencimiento para aplicar la receta elegida en la previa, el justo vencedor disfrutó a mitad de semana una noche hermosa.
River, que deberá soportar reproches y ácidas críticas absolutamente merecidas, no sabe cómo salir del oscuro laberinto por donde camina extraviado. Gimnasia, en cambio, después de las dudas que dejó en su paso por Avellaneda, encontró, desde la convicción de su accionar, una satisfacción primordial para lo que necesita consolidar.
Este triunfo alegra, contagia y amplía el crédito que todo ciclo necesita para consolidarse. Haber ganado como lo hizo anoche, fortalece una apuesta grande. Con decisiones importantes por tomar, la atmósfera que se instaló representa bastante más que un alivio i indispensable.
CONSCIENTE DE SUS LIMITACIONES, EL LOBO APOSTÓ AL CONTRAGOLPE
Gimnasia fue inteligente en no darle espacios a River. Entre el ímpetu inicial del huésped y las dificultades triperas para acumular pases certeros de mitad de cancha hacia adelante, el Lobo tomó la correcta decisión estratégica de achicar espacios hacia atrás y de apostar a un contragolpe veloz, especialmente por la izquierda con Jeremías Merlo.
Steimbach disfrutó su mejor partido en Primera. Por garra, gol y convicción lo aplaudieron de pie
Coudet no podía permitir que su equipo, tan cuestionado por cierto, saliera a jugar con tibieza y lo mandó a atacar manejando casi siempre la tenencia de la pelota. Gimnasia, con ausencias y una fisonomía un tanto extraña en la mitad del campo (sorprende que no sea considerado de titular Augusto Max como hombre de contención) nunca perdió el orden y la escasa distancia entre sus líneas. De esa forma entregó la silueta de un equipo bien parado.
STEIMBACH NO LO OLVIDARÁ: FUE FIGURA, GOLEADOR Y EMBLEMA
A medida que el partido fue consumiendo minutos, Gimnasia fortaleció su autoestima. Es cierto que River tenía la pelota, pero eso no significaba que estuviera más cerca del triunfo.
El mano a mano de Zalazar con Beltrán fue el prólogo de un gol gritado desde las entrañas por todo el pueblo tripero. Alexis Steimbach redondeó su mejor vivencia como jugador mens sana quedando en el póster de una noche perfecta.
Ganar por la mínima diferencia lo ayudó a no distenderse, a luchar hasta el último segundo y a valorar lo hecho teniendo claro lo que costó.
Insfrán desvió un remate muy bravo de Freitas en el primer tiempo, Bautista Barros Schelotto sumó más aciertos en defensa, Auzmendi ratificó su perfil de peligrosidad y la vuelta del uruguayo Enzo Martínez le entregó mayor cantidad de rechazos a la última línea.
Gimnasia aprobó un examen complicado y la afirmación tiene que ver más con su especial coyuntura que con la jerarquía de este oponente desteñido.
Esto recién ha comenzado. Fecha a fecha tendrá que acentuar lo bueno que mostró y atreverse a crecer en su propuesta.
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