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Terremotos en Venezuela | El drama, en primera persona: "Todo se desplomó" y "que alguien nos ayude"

Testimonios desgarradores sobre cómo se vivió la secuencias de sismos que golpean al país

Dramáticos rescates de entre los escombros por los terremotos que golpean a Venezuela (Foto: AFP)

Por Redacción

"Fue terrible. Todo, todo se desplomó", lamenta Yilsmaris Blanco mientras observa pávida el desastre en que quedó convertida Catia la Mar, una de las ciudades más afectadas por el doble terremoto que arrasó decenas de edificios en el estado venezolano La Guaira. "Le damos gracias a Dios porque (...) estamos vivos, pero hay personas que están ahorita sufriendo con sus familiares tapiados, con sus familiares pisados que no los pueden sacar", aseguró esta mujer de 39 años a la agencia de noticias AFP.

Dos sismos consecutivos de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela la noche del miércoles y provocaron la muerte de al menos 164 personas y casi mil heridos (según datos de las 7 de la mañana), además de un número indeterminado de desaparecidos entre escombros en varias zonas del país.

En el norte y de cara al Caribe, La Guaira, a 40 minutos de Caracas y donde se encuentra el aeropuerto internacional de Maiquetía, fue la región más afectada. El gobierno interino la declaró "zona de desastre".

Venezuela, los terremotos y el relato del desastre

"No tenemos nada, ni siquiera fuerza, ni valor para meternos ahí, imagínate tú", cuenta Larry Rojas, de 49 años y uno de los miles de residentes afectados en una zona de Catia la Mar de casi 200 torres residenciales. Algunos de esos edificios se mantienen en pie como pueden, con grandes grietas y paredes abiertas visibles desde el exterior.

Decenas de otros más, sin embargo, quedaron totalmente colapsados y reducidos a escombros. No hay electricidad en buena parte del área y decenas de vecinos pernoctan en la calle. En medio de esta penumbra, temen que haya más de la veintena de réplicas que han sentido. "Abajo hay sobrevivientes", advierte Lisbeth Vasquez, otra de los habitantes que logró salir con su familia de uno de los edificios derrumbados.

Lo cierto es que en medio de la noche, decenas de rescatistas trabajaban como pueden entre los escombros y las autoridades vigilan de cerca cómo ciudadanos intentan por su cuenta encontrar a sus allegados gritando sus nombres. Los periodistas de la AFP presenciaron cómo familiares recuperaron los cadáveres de un hombre y una mujer y los metieron en la cajuela de una camioneta.

También vieron cómo una reconocida farmacia de Catia la Mar quedó con sus puertas de vidrio destruidas y sus anaqueles vacíos, sin que las autoridades pudieran confirmar si ha habido saqueos tras la emergencia. "Lo que hace falta es ayuda, más que todo con los equipos técnicos, los equipos que están en Caracas, que saben qué (herramientas) usar, que pueden venir a ayudar aquí a La Guaira, que se vengan", clama con aliento entrecortado José Pacheco, jefe de operación del Grupo de Rescate Unido de Venezuela.

"Puedes ver las estructuras como están, como esta que está aquí totalmente colapsada, y lo que hace falta es ayuda", añade este socorrista de 52 años, al contar unas 14 edificaciones afectadas a su alrededor. Pacheco, con tres décadas de experiencia, dice que "nunca" había visto "algo parecido".

"Temblaba más duro"

Antonio Bermúdez, residente de 45 años de La Guaira, se encontraba en el salón de su casa cuando "de repente" empezó el temblor. "Me empecé a mover, busqué refugio bajo una columna. Estaba entre mi cuarto y la ducha. Temblaba más duro, temblaba más duro", recuerda.

"Me agarré a la pared, y el edificio empezó a bajar", explica sentado contra un muro en la calle, mientras intenta acomodar una pierna que no puede mover luego de que una "placa" le quedara encima mientras intentaba salir de entre los escombros.

Ante la falta de luz, algunos residentes corrían con linternas, mientras los vehículos de emergencia iluminan brevemente las calles con sus sirenas y los sobrevivientes también buscan refugio. "No tenemos tampoco ni agua, estamos muertos de sed, nos metemos a la estructura y estamos temerosos de que se caiga también", añade Larry Rojas. "De verdad que alguien que nos ayude, que envíen maquinaria. Es lo que necesitamos para entrar a los edificios que están caídos", pide.

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