Ucrania profundiza su ofensiva sobre objetivos estratégicos dentro de Rusia con una nueva ola de drones dirigida contra la región de San Petersburgo. El principal blanco fue una terminal petrolera, en un nuevo intento por debilitar la infraestructura energética que sostiene buena parte de la economía rusa y financia el esfuerzo militar del Kremlin.
Las autoridades rusas informaron que derribaron más de 70 drones en la zona y confirmaron que la terminal fue alcanzada, aunque aseguraron que los daños fueron menores y que no hubo víctimas. Además, uno de los aparatos cayó cerca del complejo histórico de Peterhof, sin provocar consecuencias materiales.
Desde Kiev, el presidente Volodimir Zelenski sostuvo que la operación también impactó la base naval de Kronstadt, un enclave militar clave ubicado frente a San Petersburgo. Según afirmó, los ataques estuvieron dirigidos contra instalaciones portuarias vinculadas al negocio petrolero y objetivos militares de alto valor.
Golpear los recursos que sostienen la guerra
En los últimos meses, Ucrania amplió el alcance de sus operaciones sobre territorio ruso con el objetivo de afectar la producción, el almacenamiento y la exportación de petróleo, uno de los principales motores de la economía de Rusia.
La ofensiva se produjo pocos días después de un ataque ruso sobre Kiev que dejó 30 muertos y horas más tarde de un bombardeo sobre la ciudad ucraniana de Sumi, donde murieron cuatro personas, entre ellas un menor. En paralelo, nuevos ataques rusos dejaron heridos en Kramatorsk, Dnipropetrovsk y Zaporiyia.
Moscú aseguró haber interceptado cerca de 500 drones ucranianos y diez misiles durante la noche y advirtió que responderá a la escalada de los ataques.
Cruce de versiones por una ciudad estratégica
En paralelo al intercambio de bombardeos, Rusia y Ucrania volvieron a enfrentarse en el terreno informativo por el control de Kostiantinivka, una ciudad clave del este ucraniano.
Luego de que el Kremlin afirmara que la localidad quedó “totalmente bajo control” de las tropas rusas, el Ejército ucraniano rechazó esa versión y aseguró que sus fuerzas continúan defendiendo la ciudad. Según el portavoz militar Andrii Kovaliov, las tropas rusas lograron infiltrarse en pequeños grupos, pero todos los intentos de avanzar fueron contenidos.
Zelenski calificó el anuncio ruso como “otra mentira” y sostuvo que la situación sigue siendo compleja, aunque permanece bajo control de las fuerzas ucranianas.
Kostiantinivka es uno de los últimos bastiones antes de Kramatorsk y Sloviansk, dos ciudades fundamentales para la defensa del Donbás. Su eventual captura permitiría a Rusia consolidar su avance en el este de Ucrania y fortalecer su posición en una región que continúa siendo el principal escenario de la guerra.
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