En la década del 40, el poeta Homero Manzi escribió Sur, uno de los tangos más importantes de la música nacional. Entre sus versos, dice “Sur / Paredón y después / Sur / Una luz de almacén / Ya nunca me verás como me vieras / Recostado en la vidriera / Y esperándote” con el objetivo de rememorar a lugares que dejaron de ser lo que era; a desbocar una nostalgia sin consuelo y duelar un pueblo que se volvió urbe.
Años después, aquella problemática que aquejó al santiagueño despertó la ficción en la prosa de Guillermo Defranco -periodista, escritor- que el próximo 5 de agosto presentará en City Bell -su pueblo, su Ciudad- “Ya nunca me verás como me vieras”.
Defranco, en 2010, fue distinguido como “Personalidad destacada” de City Bell
“El libro exhibe a alguien que vuelve a su pueblo después de 40 años y no lo encuentra al pueblo. Por ende tampoco se encuentra a sí mismo”, dice, en el estudio de EL DIA, Defranco. Cuando habla de alguien se refiere al protagonista de su primera novela “El negro” y cuando advierte que su pueblo no esta más no es que desapareció sino que se transformó. Así, la pérdida de identidad colectiva, la búsqueda incesante por lo que en algún momento fue, la frustración por tradiciones y costumbres que parecen ser de otra época atraviesan la obra. “El protagonista comienza a buscar, a recorrer sus viejos y queridos lugares, conversar con los nuevos y los vecinos que permanecen, a reencontrarse con su historia y a conciliarse con la idea de que su viejo pueblo, tal como era, no lo va a encontrar más”, explica.
Escrito con nostalgia y frescura, repleto de diálogos cotidianos e igualmente existenciales, Defranco -cuyo personaje podríamos definir como su alterego en una situación paralela a su realidad- nos toma de la mano y nos mete de lleno a eso que él en la novela llama “Pueblo lindo” y que se puede encontrar entre Gonnet y Villa Elisa, por trazar un espacio geográfico.
La incursión y las decisiones
Inicios de 2023. Defranco tiene en sus manos “El funcionamiento general del mundo”. Cierra el libro e intenta dormir. No puede: una idea lo relega al insomnio. “Algo me invadió. Después de dos horas sin dormir, agarré lápiz y papel, hice unos apuntes para arrancar al día siguiente y terminé escribiendo las primeras 17 páginas de la novela”, revela Defranco. “Yo siempre escribí cosas breves y reales. Pero dije, ‘me tengo que animar’”, añade.
Periodista y editor, esta es su primera obra de ficción. Antes, publicó 5 crónicas y ensayos
Tras el inicio y con la idea establecida, el autor de “Crónicas Citybellenses” (2000) y de “City Bell - Crónica de la tierra de uno” (2005), se sumergió en la toma de decisiones: “Por ejemplo, el Negro no tiene nombre porque uno de los temas del libro era la búsqueda de identidad. Por otro lado, dejé los nombres de las calles de City Bell y tambié introduje personajes que fui recogiendo de la realidad”, cuenta. Así, por ejemplo, aparece Charly, un histórico vendedor ambulante de City Bell que resultó ser antropólogo. En otro caso, utilizó al amigo imaginario de su hijo durante infancia para ponerle nombre a otro personaje. Además, hay también una extensa recopilación de “entrevistas a docentes, emprendedores, fabricante de barriletes, por ejemplo”, detalla. Inclusive, hay una entrega íntima del autor: “Mientras escribía me encontré teniendo un diálogo con mi papá que ya no está más conmigo. También en la obra hay mucho del valor de la amistad”.
La crítica trasversal
La transformación de pueblo a ciudad es el eje de la novela. “No es algo puntual de City Bell, sino de muchos lugares en La Plata. Estamos perdiendo casonas de 100 años, construcciones preexistentes a la fundación de City Bell”, advierte Defranco.
¿Cómo contrarrestarlo? Guillermo, seguro de sus ideas, da un itinerario breve pero conciso: “Saludar al vecino, conversar con quien te encuentres, responder un saludo. Respetar los árboles; el pasado”.
De todo esto y de mucho más hablará Defranco el próximo 5 de agosto en la presentación de su libro en La Casona del Club Atlético City Bell (¿dónde sino?) desde las 19 horas. Ante ello, auguró: “Todo esto me gratifica, me hincha de orgullo”.
YA NUNCA ME VERÁS COMO ME VIERAS
GUILLERMO DEFRANCO
Editorial: Servicop
Páginas: 194
Precio: $35.000
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