La ola de calor que azota a Europa tiene por estos días su pico máximo en Francia y en particular en la ciudad de París, donde las temperaturas superan los 40º grados durante el día, mientras que por las noches no bajan de los 30Cº. Los expertos locales incluso auguran que hoy podría consumarse el día más caluroso de la historia del país galo. Pablo Bibiloni, un médico pediatra de La Plata que se encuentra en la afamada capital con motivo de un viaje de descanso, relató el “infierno” en primerapersona. Si bien disfruta de las bondades parisinas, las inclemencias del clima lo obligan a tomar recaudos y a limitarse sobre todo en algunos paseos y en la gastronomía.
En términos climáticos, Pablo le contó a ELDIA que “la estamos pasando mal, no hay aire acondicionado en todos lados, no es común que en todos los hoteles tengan”. Al momento del diálogo con este diario (11h de Argentina y 16h allá), la sensación térmica superaba los 42ºC. “No se puede estar”, exclamó. “La Torre Eiffel la cierran antes de horario, en la calle hay poca sombra, no corre viento, pero por lo menos Hay un servicio de red de agua que sirve para hidratarse”, relató.
“En mi alojamiento, por suerte, tenemos aire, pero la gente se queda en los bares y la estira durante la noche, sobre todos los turistas. Por la noche la temperatura se queda en los 30ºC ó 32ºC, no baja de ahí”, dijo acerca de algunas dificultades que pueden presentarse a la hora del descanso nocturno.
Ayer, mientras el sol seguía pegando de una manera muy rigurosa, recordó: “Volviendo de la Torre Eiffel, casi me agarra un pico de calor, no se podía respirar. Volvimos a subir, y fue fuerte, hay escaleras y costó un montón”, expresó sobre nuevo intento de recorrer el emblemático monumento.
“A raíz del calor, el acceso a la Torre lo cierran antes. Vimos gente mayor que son turistas y se acercan igual porque desean conocer, pero hace mucho calor. En ocasiones son asistidos por ambulancias y hasta la policía”, contó.
EL IMPACTO EN LOS PARISINOS
Acerca de la rutina de los parisinos durante estas jornadas ardientes, comentó que “ellos están acostumbrados a los calores fuerte, algunos se sientan al sol y se toman un café. Otros sobreviven como pueden”. En el caso de los jóvenes, describió: “Algunos se meten al Sena, van en grupo y se divierten. Tal vez es necesario porque no todos acá tienen aire acondicionado”, señaló. Sin embargo, advirtió que se trata un río “con demasiada correntada” y que puede resultar “peligroso”.
Para los turistas, recorrer París con tanto calor requiere de recaudos. “Tuve que tomar la decisión de limitarme, de prescindir de algunos lugares que estaban en los planes de viaje, de postergar algunos horarios. Por la tarde aprovecho la siesta y luego salgo a conocer lugares. Se hace lo que se puede y se disfruta con conciencia”, sostuvo.
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