El incendio registrado en la madrugada del lunes 17 de agosto en la subestación eléctrica de Tolosa dejó a miles de usuarios de La Plata sin suministro y, casi 40 horas después, todavía hay vecinos que continúan a oscuras. En los barrios afectados, el corte no solo alteró la vida cotidiana: también generó pérdidas de alimentos, dificultades para trabajar y problemas para acceder al agua.
“Vivimos acá arriba, no tenemos luz, no tenemos agua. Por ende, no nos podemos bañar, no podemos prender la computadora para vender. Esto también nos perjudica”, contó una de las personas afectadas, que tiene un comercio y aseguró que la situación impacta directamente sobre su fuente de ingresos.
Otro vecino relató que se encontraba con su hijo cuando escuchó la explosión durante la madrugada del lunes y que luego se acercó hasta el lugar. “Había unas llamaradas terribles, de 10 metros”, describió sobre el incendio que afectó a la subestación.
Con el paso de las horas, la preocupación se trasladó a las heladeras y freezers. “Lamentablemente ya tiramos carne, tiramos helado, tiramos cualquier cantidad de comestibles porque no vino la luz en tiempo y forma”, contó un vecino, quien cuestionó el estado de la infraestructura eléctrica.
La falta de suministro también genera preocupación entre quienes necesitan mantener medicamentos refrigerados. “Yo soy diabético y tengo una hermana insulinodependiente, que necesita las insulinas y la heladera”, explicó otro usuario.
El hombre cuestionó además el estado de los transformadores de la zona. “Todavía no puedo entender, a la altura que estamos, que no tengan transformadores que se autocuiden. A vos te exigen en una casa que tengas disyuntor, térmica y un montón de cosas, y ellos no tienen”, sostuvo.
Los cortes prolongados tampoco son una novedad para algunos de los vecinos. Uno de ellos recordó que durante otros apagones, años atrás, tuvo que comprar un equipo para mantener funcionando la heladera y un ventilador, especialmente cuando su madre, de 85 años y operada del corazón, sufrió las consecuencias de los cortes durante jornadas de calor.
Ahora volvió a utilizar aquel equipo para atravesar la emergencia. “Lo prendo dos horas, recupera la heladera, cargamos los celulares y lo vuelvo a apagar. Así estoy”, relató.
En los comercios, la incertidumbre es todavía mayor. Una comerciante que trabaja con productos frescos y congelados contó que, por el momento, logró evitar pérdidas porque mantuvo cerrados los freezers. “La mercadería que tenía en los freezers estaba bien, se mantuvo. Es como que el frío se mantiene. Espero que siga así”, explicó.
Sin embargo, la mujer aseguró que vive con la incertidumbre de no saber cuándo volverá la electricidad de manera definitiva. “No sabemos lo que va a pasar con el transformador”, señaló, y contó que incluso escuchó versiones que hablaban de varias semanas o meses de trabajos.
“Espero que sea en un mes, porque no se puede estar así tampoco. Especulando si tenés o no tenés luz. Me voy y cuando vengo al otro día no tengo luz. Yo no vivo cerca, así que también es hacerte la cabeza de que llegás y la mercadería la tenés que tirar, y nadie calcula que se va a hacer cargo de tu pérdida”, agregó.
Los usuarios también cuestionaron las respuestas recibidas por parte de Edelap. Según relataron, a través de la aplicación de la empresa recibieron notificaciones con plazos de hasta 72 horas para la restitución del suministro. Sin embargo, las horas pasaron y en algunos sectores la electricidad todavía no regresó.
Los reclamos se sumaron así a las críticas por el estado de la infraestructura y la falta de mantenimiento. “Hay aumento de la luz y, si no pagás la luz, te la cortan. Entonces me parece que falta mantenimiento, falta control”, sostuvo una de las comerciantes.
Para quienes viven y trabajan en las zonas afectadas, el problema excede el corte de electricidad. “Esto nos perjudica a nosotros como local de comercio, es nuestro sustento. Si no vendemos, no podemos pagar el alquiler, ni la luz, ni nada”, explicó.
Mientras esperan la normalización del servicio, los vecinos siguen haciendo cuentas y tratando de conservar sus alimentos y productos. La principal incertidumbre es cuándo terminará una interrupción que, para algunos usuarios, ya se acerca a las 40 horas y que volvió a poner en primer plano los reclamos por el estado de la infraestructura eléctrica y la respuesta de la empresa frente a una emergencia.
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