El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró ayer que Washington está bajando la tensión con Irán y que, por ahora, no tiene previsto ordenar nuevos ataques militares. Sin embargo, dejó claro que mantendrá la presión económica sobre Teherán mientras intenta alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra iniciada junto con Israel el 28 de febrero.
“Nos lo estamos tomando con calma”, dijo Trump en una breve conversación con Axios. El mandatario sostuvo que Estados Unidos negocia “a medias” con Irán y observa sus dificultades económicas, marcadas por una fuerte inflación y la falta de recursos. La estrategia apunta a desgastar a Teherán sin abrir un nuevo frente militar.
Trump tampoco mostró frustración por la demora iraní en un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte mundial de petróleo. Teherán reclama que Washington levante primero el bloqueo de sus puertos y las sanciones petroleras, en línea con el memorando firmado en junio.
El cierre del estrecho desde el comienzo de la guerra disparó los precios del combustible y sacudió a la economía mundial, aumentando la presión sobre la Casa Blanca ante las elecciones de noviembre. Trump destacó que el petróleo está bajando y que los consumidores sienten menos el impacto.
“Todo saldrá bien. Siempre sale bien. Es como una partida de ajedrez”, afirmó el presidente, mientras intenta mantener abiertas las negociaciones sin recurrir, por ahora, a una nueva escalada militar.
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