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“Yo, Narciso”: el hombre que se enamoró del espejo (y de Natalia Oreiro)

Adrián Suar vuelve a dirigirse a sí mismo y reencuentra a Natalia Oreiro trece años después de “Solamente vos”: su película llega hoy a los cines con la mecánica exacta de la comedia romántica clásica
Oreiro y suar vuelven a trabajar juntos

Por Redacción

Digámoslo de entrada: pocos tipos en la Argentina están mejor calificados que Adrián Suar para hablar de autoestima. El currículum sentimental del Chueco —Araceli González, Griselda Siciliani, la lista sigue— es el de alguien que nunca dudó demasiado de sí mismo frente al espejo. Lo mismo, claro, al elegir a las mujeres que inexorablemente se enamoran de él cada vez que aparece en la pantalla grande.

De modo que cuando el productor más poderoso de la televisión argentina decide dirigir y protagonizar una película titulada “Yo, Narciso”, el chiste ya viene incorporado de fábrica. Mirtha Legrand lo entendió al toque y se lo dijo en la cara el sábado: “Yo, Narciso, mirá qué título. ¿Vos sos narcisista?” Suar contestó que no, que la patología es bastante más dura de lo que se cree, y aprovechó para explicar el fondo del asunto: “El que no puede ver al otro se va quedando solo”. Ahí, dijo, encontró la comedia.

La comedia es esta. Rocío Flores (Natalia Oreiro) es profesora universitaria de Sociología y está escribiendo un libro sobre el narcisismo moderno. Está en pareja con Karla (Julieta Zylberberg), pero cuando se cruza con Máximo Rey decide convertirlo en el centro de su investigación: su “trabajo de campo”, como les explica a sus alumnos. Bajo una identidad falsa, se hace pasar por paciente interesada en un retoque estético para observarlo sin ser descubierta. Pero las consultas se transforman en citas, él despliega todo su encanto y ella empieza a inventar excusas cada vez más absurdas para mantenerlo a raya. Cuando Máximo descubre que se enamoró, el experimento se descontrola.

Máximo, claro, es Suar: un cirujano plástico creído, engreído, que pasa por un espejo y se admira en cámara lenta. Completan el elenco Sofía Morandi, Andy Chango, Eleonora Wexler, Camila Peralta y Mariano Saborido —se luce como el amigo gay de Rocío obligado a hacerse pasar por su muy heterosexual novio—, más una participación de Moria Casán como madre del protagonista.

La estructura le va a sonar conocida a cualquiera que haya alquilado un DVD en 2003: una investigadora se acerca a un hombre con una agenda oculta, el vínculo simulado se le va de las manos y el trabajo se convierte en sentimiento. Es el andamiaje de “Cómo perder a un hombre en 10 días” y tantos otros clásicos de la comedia romántica donde el amor florece del engaño. Suar no lo disimula: contó que buscó para Oreiro un look de comedia de los años 50. Y Suar le agrega la especialidad de la casa: aunque se tiene en buena estima para seguir haciendo de galán, hace rato que hay algo paródico en sus personajes, miserables de buen corazón.

Este es bien miserable: se cree la última Coca-Cola en el desierto. “Al principio te entran desde lo agradable, encantador y te enroscan”, describió Oreiro sobre los narcisistas, antes de advertir que cuando te tienen atrapado, lastiman. También explicó por qué la profesión del personaje no es decorativa: en una época que exalta la estética a través de redes y filtros, un cirujano tiene el poder de convencer a cualquiera de que su cuerpo está mal. Suar sumó lo suyo: lo eligió porque puede modificarte un rostro y ejercer un poder enorme, alguien que en ese imaginario puede llegar a sentirse dios.

Sobre el resultado, el director fue sorprendentemente sincero al reconocer que la película tiene aciertos y desaciertos, aunque cerró con la frase que resume toda una carrera: lo que la gente espere, lo va a encontrar.

LA DUPLA, EL DIRECTOR Y LA CAJA

La gente sabe lo que esperar porque ya lo ha visto. En 2013, Suar y Oreiro fueron la dupla televisiva del año con “Solamente vos”; ahora se reencuentran por primera vez en la pantalla grande. Para él es su tercera película como director, después de “30 noches con mi ex” (2022) y “Mazel Tov” (2025), otra vez con guion coescrito junto a Pablo Solarz.

Suar, fenómeno de taquilla, vuelve con una comedia romántica clásica y con Oreiro

Y acá aparece el dato duro. En un 2025 en el que el cine argentino cerró con unos tres millones de espectadores y apenas el 9% del mercado, “Mazel Tov” fue la segunda película nacional más vista del año con 368.009 tickets, sólo detrás del fenómeno “Homo Argentum”. Traducido: en un sistema desfinanciado y con el público mudado a las plataformas, Suar sigue siendo uno de los poquísimos apellidos que garantizan salas llenas un jueves de estreno. Disney (Buena Vista International) no distribuye por caridad. El propio Suar lo leyó en clave optimista en la tele: destacó que la gente volvió a las salas con números equiparables a los de 2019, celebró hacer una película nacional con mucha pantalla y lamentó el ahogo del cine independiente, al que definió como semillero de talento.

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