Europa transita días de calor extremo que convierten a sus principales ciudades, entre otras París, Madrid, Londres, Toulouse, Milán, Roma y regiones como el País Vasco en literales hogueras. Se registran temperaturas altas, que alcanzan récords históricos mientras se refuerzan medidas preventivas ante un fenómeno que está afectando a millones de habitantes y existen crecientes temores por las consecuencias sanitarias sobre la población más vulnerable.
Tal como se dijo ayer en este diario, los científicos coinciden en que el cambio climático provocado por la actividad humana está intensificando la frecuencia y severidad de estos eventos en todo el planeta. Además del impacto sobre la salud, las altas temperaturas afectan el transporte, el funcionamiento de infraestructuras, el turismo y los servicios públicos
Temperaturas superiores a los 30 grados se suceden y obligaron a varias ciudades a declarar el alerta roja, en tanto que en la nota publicada ayer se mostró en una fotografía un termómetro que en el interior de una cafetería en la ciudad de Toulose que marcaba 58,6 grados. La muerte de algunos niños y ancianos por calor causo alarma en Francia.
Según los especialistas, la situación responde al cambio climático y al fenómeno atmosférico conocido como “domo de calor”, consistente en un sistema de alta presión que permanece casi inmóvil durante varios días y atrapa al aire caliente impidiendo que se disipe.
En Francia el organismo meteorológico nacional comparó este episodio con la devastadora ola de calor de agosto de 2003, que dejó unas 15.000 muertes en apenas dos semanas, aunque advirtió que la actual podría superarla en intensidad. Su duración, sin embargo, sigue siendo incierta.
La situación en París obligó al cierre anticipado de emblemáticos sitios turísticos como la Torre Eiffel y el Museo del Louvre, mientras que el Monte Saint Michel recomendó a los visitantes aplazar sus recorridos para evitar los horarios de mayor exposición al calor.
La Federación Internacional de la Cruz Roja advirtió que las temperaturas extremas pueden convertirse rápidamente en una amenaza mortal para miles de europeos. Los testimonios reflejan ese impacto cotidiano.
Mientras tanto especialistas de nuestro país no descartaron que este fenómeno pueda verse replicado el verano próximo en América del Sur ya que el calentamiento global viene aumentando la frecuencia y extensión de estos episodios en todo el planeta, por lo que recomendaron la adopción de medidas sanitarias preventivas.
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