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Brasil sacude el tablero político argentino mientras el RIGI acerca posiciones entre gobernadores

La derrota de Bolsonaro y el pragmatismo de gobernadores argentinos marcan el escenario regional / IA

Por Jorge Remón

El triunfo de Lula, o mejor dicho la derrota de Bolsonaro, despertó el entusiasmo de buena parte de la dirigencia peronista. Cuando superficialmente se afirmaba que Sudamérica giró a la derecha, Brasil rompió esa simplificación. Aunque los términos de “derecha” o “izquierda” representan concepciones del pasado. En realidad el crecimiento de los populismos no es discutible, ni siquiera en Europa, pero los hay de todos los matices.

El resultado de los comicios del gigante de sudamericano fue la consecuencia de la preocupación que despertó la posibilidad de que Bolsonaro llegará a la presidencia contando con la mayoría en las dos Cámaras del Congreso y que en los próximos dos años se pudiera designar a buena parte de los jueces de la Suprema Corte por la jubilación de varios de sus actuales integrantes.

EL VICEPRESIDENTE

El discurso de Lula cuando se anunció su triunfo contenía una afirmación contundente de defender el sistema democrático. Ese fue un factor fundamental que influyó entre los votantes y en paralelo al realzar y más aún darle el micrófono a quien lo acompañó en la fórmula, Geraldo Alckmin, pretendió exhibir su pragmatismo porque si bien el paulista lo acompañó desde el 2023 en todo ese periodo no se le adjudicó un papel protagónico de tal envergadura como la que le concedió el Presidente electo esa noche.

Es posible que hasta ahora la presencia de Alckmin poco menos que se le ignorara fuera de Brasil, pero fue nada menos que 4 veces gobernador de Sao Paulo y siempre vinculado a partidos estrechamente conectados con Fernando Henrique Cardoso. Siempre fue considerado como un moderado que infaliblemente respetó los intereses de la industria paulista y especialmente la innovación tecnológica. Fue el puente que necesitaba el Presidente electo hacia el electorado de centro y una atracción para los indecisos y ayudó a neutralizar la resistencia del mercado y fue el que enfatizó desde un principio de que “se debía salvar la democracia brasileña”. En definitiva como en todos los países el balotaje dio la posibilidad de votar en contra y que muchos eligieron lo que consideran “el mal menor”.

Sin embargo, en los 5 días posteriores en la Bolsa cayeron las acciones como los Bonos del Estado Brasilero y se devaluó el Real. Pero si la historia sirve como antecedente, cabe recordar que después del primer triunfo de Lula, en el 2002, también se produjo una caída, tal vez más profunda, pero tres años después los Bonos del Estado, las acciones de las industrias y el Real no solo recuperaron posiciones sino que llegaron a valores récord. Como ejemplo cabe recordar que los Bonos de la deuda del estado brasilero llegaron a cotizarse 15 por ciento por encima del valor nominal.

SOCIO COMERCIAL

El gobierno argentino había apostado en favor de Bolsonaro con declaraciones más que enfáticas, sin reparar en que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina. Pocos días antes en España también había generado críticas, pero Brasilia es mucho más que Madrid para Buenos Aires.

Por supuesto que muchos que los que criticaron las declaraciones de Milei como una intromisión de los asuntos internos de otro país se olvidaron de las opiniones que lanzó Lula sobre la política argentina criticando con dureza al ex presidente Macri, por quien esta semana dijo sentir “nostalgia”, y exhibiendo sus coincidencias y apoyo al peronismo.

En general, los políticos de la izquierda populista tienen permitido en Latinoamérica lo que en otros lugares se considera indebida intromisión. Por eso quedó en el olvido la famosa frase del presidente justicialista Alberto Fernández: “Los brasileros vienen de la selva”.

El clima electoral tomó calor especialmente en el peronismo con tajantes definiciones del gobernador Kicillof, reconocido como precandidato presidencial y otro tanto las actitudes “diplomáticas” de Sergio Massa. A pesar que falta mucho tiempo para los comicios, porque en política un año en la Argentina puede significar cambios rotundos como lo piensan muchos otros aspirantes a vivir en la Quinta de Olivos, que programan su lanzamiento para después de febrero.

El jueves pasado, día que se abrió la primera ronda de proveedores RIGI, se hizo evidente el reclamo de las PYMES industriales cuya producción se redujo en un año un 12 por ciento. De alguna manera el apoyo al Régimen de Garantías de la Inversiones se manifestó en la inscripción de 2.500 pequeñas y medianas empresas argentinas y el Ministro de Economía de la Nación, Luis Andrés Caputo, debió referirse a la situación de este castigado sector de la economía.

LOS PREJUICIOS

Abandonando todo prejuicio ideológico, entre otros, estuvieron presentes los gobernadores de San Juan, Jujuy; Catamarca, Mendoza y Santa Fe. Los cuatro primeros son mandatarios de provincias directamente beneficiadas por la minería, pero coincidieron en la imprescindible necesidad de llevar a cabo obras públicas para garantizar la competitividad.

En ese aspecto el gobernador Marcelo Orrego de San Juan, afirmó que en 20 años por nuestra ruta 13 transitara un camión cada 46 segundos. No faltaron los reclamos para que también en lo educativo el país se prepare para lo que significara el desarrollo minero, “porque de lo contrario de nada servirá leyes que obliguen a tomar empleados argentinos”.

El gobernador de Santa Fe, una provincia en la que no hay desarrollo minero o yacimientos de gas o petróleo, ratificó que el Parque Industrial de esa jurisdicción tiene lo necesario para proveer a las empresas extranjeras que realizan grandes inversiones. Concretamente dijo que “todos los insumos que necesite la minería y también la energía se puedan producir en este interior productivo que hizo grande a la República Argentina”. Como se ha dicho, no hubo objeciones al RIGI y la coincidencia fue que el gobierno nacional debía ayudar realizando inversiones para reducir los costos de llegada al mercado internacional.

En definitiva, la llamada “ronda de negocios RIGI” puso de manifiesto un cambio: “ya no se trata de criticar las facilidades para las empresas extranjeras sino de aprovecharlas integralmente”. Ese hecho tendrá también consecuencias electorales porque las provincias quieren participar de los beneficios que podrían obtenerse del crecimiento que pueden determinar la explotación de los yacimientos de cobre, litio, oro, plata, petróleo y gas y que los discursos falsamente nacionalistas del pasado quedaron atrás. Es posible que las conclusiones pueden sintetizarse en una frase del gobernador de Catamarca Raúl Jalil cuando afirmó: “Los gobernadores lo único que necesitamos es crear empleo”.

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