Acosado en forma dramática por una crisis económica que no da respiro, por la suba de las cargas tributarias, por la caída de las ventas y del poder adquisitivo en la población, dirigentes del comercio platense se reunieron con autoridades locales y provinciales para pedirles la adopción de medidas que eviten un mayor y eventual derrumbe de la actividad.
Tal como se detalló ayer en este diario más de una veintena de comerciantes y representantes de cámaras sectoriales de La Plata hicieron suyo un preocupante diagnóstico presentado por la Federación Empresaria de La Plata (FELP) sobre la situación de pymes y comercios minoristas de la Región, que advirtió acerca del cierre de entre uno y tres locales por día y cerca de mil negocios desde 2023.
El presidente de la FELP apuntó a la carga impositiva como uno de los principales problemas del sector. “Hay productos que en el exterior se consiguen mucho más baratos, porque en Argentina la carga ronda entre el 50 y el 60 por ciento”, señaló.
En ese sentido, cuestionó los tributos que encarecen la cadena comercial. “Tenemos impuestos distorsivos como Ingresos Brutos, que se cobra en cada etapa: cuando se compra la materia prima, cuando se fabrica y cuando se vende al consumidor. Eso encarece muchísimo los precios”, explicó.
Frente a ese escenario afirmó que “estamos pidiendo acompañamiento del Estado. No decimos no pagar impuestos, sino tener facilidades: moratorias, planes de pago y plazos más largos”, sostuvo.
Y concluyó: “Entendemos que la recaudación también cayó, pero la situación es general. Tiene que haber un esfuerzo compartido para que no recaiga todo sobre el mismo sector”.
En parecidos términos se expresaron otros dirigentes del sector. Otro de los ejes de la charla fue la preocupación por el embargo de cuentas a través de ARCA. “Hoy, con deudas de apenas 30 días, ya están siendo embargados los comerciantes, lo que impide pagar salarios y alquileres”, se explicó desde la cámara comercial de calle 8. Se añadió en ese sentido que preocupa la extendida imposibilidad de estabilizar cuentas en los negocios.
Si se ubica esta última crisis en el marco de los últimos años, cobra plena validez para el comercio el refrán “sobre llovido, mojado”. Al revisar datos de tiempo atrás, ya se marcaba este paisaje recesivo.
Un informe en 2020 por el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial, de la facultad de Ciencias Económicas de la UNLP aludió a la situación crítica que se vivía en La Plata, desde al menos dos años antes, reflejado en la baja de muchos comercios por la caída en las ventas.
Estaba claro entonces que la pandemia había acelerado una crisis que venía de lejos. Se advertía allí que el 74 por ciento de los comerciantes platenses vio caer sus ventas en forma abrupta en el tercer trimestre del año, con respecto al mismo período de 2019, sumado ello a la declinación que se había agudizado siete meses antes con la aparición del Covid 19 y el transcurso de la prolongada cuarentena.
Sin embargo, lo cierto y valedero es que nuestra ciudad cuenta con valiosas ventajas comparativas, en particular las vinculadas a los recursos humanos con los que dispone, entre otros motivos a partir de la gravitante influencia de sus unidades académicas y organismos como la CIC y el Conicet.
También actúa como base del colchón flotador de la administración pública que garantiza ingresos a miles de empleados públicos.
Tanto el comercio como la industria cuentan, entonces, con esas bases cercanas y sólidas que pueden servir como plataformas para potenciar los resortes económicos existentes.
Ello, como se ha dicho, sin perjuicio de la imprescindible e inteligente asistencia que el Estado debe prestarle a un empresariado que se esfuerza por progresar y que sólo necesita estímulos para crecer y crear nuevas fuentes de trabajo.
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