La adecuación de las actitudes humanas al vertiginoso crecimiento tecnológico presenta fascinantes desafíos culturales, pero, a la vez, también plantea la aparición de riesgos antes inexistentes. Y entre estos últimos, un informe internacional acaba de advertir sobre el peligro de exponer a los niños a una sobreexposición digital, que puede ponerlos en las puertas de fenómenos perversos como la pedofilia.
Es así que los especialistas desaconsejan compartir imágenes de niños en plataformas digitales por el riesgo de perder el control sobre su uso y de que sean objeto de manipulación. Y aunque cada vez más las personas mayores son conscientes de que las fotos de hijos, sobrinos y nietos compartidas en redes sociales pueden terminar en circuitos explotación infantil, pocas imaginan lo frecuente que es.
En la edición de ayer este diario reflejó un informe realizado por la Comisión de Seguridad Infantil de Australia, que comprobó que cerca de la mitad de las imágenes halladas en circuitos de pedofilia habían sido subidas previamente por los propios padres y madres de los menores expuestos en ellas.
Tal como dijeron los expertos, el hallazgo reenciende la alerta por los riesgos del llamado “sharenting”, el hábito de compartir abiertamente fotografías, videos e información personal de niños y niñas en plataformas digitales como Facebook e Instagram. Y es que aun cuando se trate de contenidos compartidos con fines afectivos o familiares, una vez que esas imágenes ingresan al ecosistema digital resulta prácticamente imposible controlar su manipulación.
Muchas personas siguen ignorando que “al compartirlas en redes sociales perdemos el control sobre esas imágenes” por haber aceptado antes los términos y condiciones de las plataformas digitales, según las cuales el material subido se vuelve propiedad de la empresa, explicó un especialista.
El avance en el país del delito informático en las redes ha sido apabullante en los últimos años. Hace poco una investigadora platense que trabaja en casos de delitos informáticos en la Región -y pidió mantener su identidad en reserva-, consideró que los depredadores sexuales sacan provecho del “desconocimiento de los padres y el acceso de los chicos a las redes, sin ningún tipo de control. Están en riesgo todo el tiempo”, advirtió. Por eso recomendó “estar muy pendientes” del uso que de ellas hacen los menores, “sobre todo en juegos que tienen chats individuales”.
De ahí que la importancia de promover una mayor educación digital de los adultos y la necesidad de reflexionar antes de publicar contenidos relacionados con menores. Se trata de incorporar criterios de cuidado que contemplen a raja tabla su privacidad y seguridad.
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