Rápido de reflejos, el Gobierno nacional logró una vez más fijar un tema en la agenda política sobre la base de las declaraciones del presidente norteamericano, Donald Trump, quien afirmó que podría dejar de apoyar a Gran Bretaña por el tema de las Islas Malvinas. El debate ya se reactivó cuando los jugadores de la selección de fútbol mostraron, tras el partido contra Inglaterra, una bandera con el reclamo de soberanía sobre el archipiélago. Milei aprovechó ahora la oportunidad para reiterar la posición del país.
El hecho no tuvo la misma repercusión entre los argentinos que durante las primeras horas de la aventura militar de 1982, cuando se lanzaron a festejar la recuperación de las Islas y pocas voces criticaron la iniciativa del general Galtieri en su búsqueda por superar la crisis de la dictadura militar. En la actualidad no existe motivo para considerar seriamente la amenaza de Trump contra los ingleses; sus bravatas ya son vistas como inadmisibles e inviables hasta por aliados que desde el principio del siglo pasado han sido incondicionales.
La industria
El enfrentamiento de Milei con la Unión Industrial Argentina dejó de ser por unas horas un tema de análisis para la dirigencia política, eclipsado por la reivindicación de la soberanía sobre las Islas Malvinas. Sin embargo, líderes de la central empresaria plantearon, con la mayor diplomacia posible, la gravedad de una situación que ya ha causado la pérdida de 90.000 puestos de trabajo registrados.
Al mismo tiempo, aclararon errores en declaraciones de funcionarios: frente a la afirmación de que en el primer semestre de este año se vendieron 6 millones de televisores; sostuvieron que la venta real en ese periodo llegó solo a 1.600.000 unidades, a pesar del interés que había despertado el Mundial de Fútbol.
En la conmemoración del Día de la Industria se deslizaron frases como “la micro puede matar a la macro”, pero formalmente las cuestiones planteadas abordaron problemas comunes. Entre ellos se destacaron el elevado precio de la energía en la Argentina y la imposibilidad de competir con productos importados a precios propios de políticas de dumping (como la que lleva a cabo China), una queja en la que coinciden comerciantes platenses que han debido cerrar sus negocios.
Frente a estas desmedidas cargas impositivas, los productores consideran que la baja de la inflación no resulta suficiente. Numerosos dirigentes entienden que la importación es un factor menos determinante que la falta de poder adquisitivo de la población, fenómeno que redujo el mercado interno, provocó la caída de casi todas las líneas de producción y paralizó las ventas de gran parte del comercio.
Por su parte, el oficialismo festejó como un triunfo la postergación en la Cámara de Diputados del tratamiento -a pedido de la oposición- sobre el endeudamiento de las familias. Si bien formalmente puede considerarse un asunto entre privados -como afirma el Gobierno-, el tema afecta a millones de personas a las que no se les puede exigir conocimientos especializados para prever aumentos abruptos en las tasas de interés como los ocurridos el año pasado.
La elevadísima cantidad de préstamos incobrables habría provocado una grave crisis financiera con impacto en el Banco Central y en el Estado si la población estuviera plenamente bancarizada.
Es cierto que un número reducido de empresas financieras que operan con fondos propios han “borrado” los intereses punitorios por morosidad y proponen públicamente renegociar los intereses pactados; sin embargo, esa actitud no se ha generalizado y muchos deudores sufren los atrasos en sus pagos con tarjetas de crédito, billeteras virtuales y firmas de crédito masivo.
La morosidad no afecta solo a individuos: las Pymes han reclamado reiteradamente por el alto costo de los préstamos y por la vigencia de leyes laborales que, según afirman, “alimentan la industria del juicio y están lejos de fomentar la creación de empleo”.
¿PASO o no PASO?
En el peronismo, gran parte de la dirigencia considera que, en la práctica, Sergio Massa ya es precandidato a la presidencia de la Nación. Dirigentes cercanos al exministro de Economía aseguran que es el único capaz de unir al espacio, mientras que otras voces citan encuestas con resultados marcadamente negativos para él.
Las expectativas se concentran en la posible derogación de la ley de las PASO, un factor que cambiaría por completo el escenario político.
Frente a las cargas impositivas, creen que la baja de la inflación no resulta suficiente
Los libertarios desean dejar sin efecto la elección interna obligatoria a nivel nacional, pero para ello necesitan los votos de la oposición dialoguista y, especialmente, de los legisladores que responden a gobernadores del PRO, del radicalismo y del peronismo disidente.
Karina Milei, reconocida como la negociadora empoderada del Gobierno, tendrá una tarea difícil si busca convencer a los mandatarios provinciales.
Gobernadores como los de Córdoba y Santa Fe tienen hoy a los libertarios como principales adversarios locales y no ven motivos para unificar las elecciones provinciales con las nacionales, confiados en que no necesitan colgarse de ningún líder con pretensiones de llegar a la Casa Rosada.
La dirigencia vuelve a anticiparse a los hechos cuando se habla de candidaturas
En la práctica, exigirían como primer paso que los libertarios no los desafíen en sus distritos durante los comicios locales previos. Si esa condición no se cumple, difícilmente apoyarán modificaciones en las leyes electorales, las cuales siempre generan suspicacias en un contexto donde la campaña ya está lanzada pese al tiempo que falta para las elecciones.
La dirigencia política argentina vuelve a anticiparse a los hechos, especialmente cuando se trata de posicionar candidaturas.
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