Un informe publicado ayer en este diario dio cuenta de las valiosas piezas históricas del sistema ferroviario, que preserva el museo del Ferro Club de Tolosa y que desde hace tres décadas se encuentran expuestas al público todos los sábados. Así también la nota aludió a los proyectos de la entidad, entre los que figura la activación de un “trencito” turístico en la zona. Ello, en el contexto mayor u permanente de confiar en una reactivación general del servicio de trenes en nuestro país.
En esa institución un grupo de personas se dedica no sólo a la restauración de antiguas locomotoras, vagones y otros elementos ferroviarios, sino que son devotos custodios del patrimonio anexo propio de los trenes, de sus recuerdos, historias y de una forma de entender a los ferrocarriles, tal como se dijo en el trabajo periodístico.
La Plata fue en enclave ferroviario de los más importantes del país. Los ferrocarriles la enlazaron a la capital federal y por esta al norte, a las provincias del litoral, a las del centro del territorio, a la zona de Cuyo y a la Patagonia, a la costa atlántica y al Puerto local, así como por la trocha angosta, al Conurbano bonaerense, a la región lechera del suroeste de La Plata y hasta la provincia de La Pampa, por el Ferrocarril Provincial con estación de partida en el barrio de Meridiano V.
En cuanto al museo ferroviario tolosano, acaso muchos platenses desconocen aún las maravillas existentes en ese ámbito, muy superiores –en cantidad y calidad- a las existentes en el museo de la emblemática estación del Oriente Express, en Estambul, Turquía, perteneciente al tren que unió a esa ciudad con la de París y famoso por las novelas y películas que lo incluyeron en sus argumentos.
En el informe de la víspera se señaló asimismo que el esfuerzo por mejorar el Museo tolosano marcó la filosofía del club: recuperar las piezas y, cuando fuera posible, devolverles movimiento. “Estamos pensando en un ‘trencito’, que apunta a ser turístico”, explicó uno de sus directivos. Sin embargo, la construcción de los nuevos talleres de los trenes eléctricos del Roca terminó cerrando la conexión ferroviaria a la red que tenía el Museo y, entonces, los ferroclubistas buscaron una alternativa para “rodar” dentro del espacio disponible.
La traza eventual podría tener entre 200 y 250 metros de extensión y partiría del galpón hasta llegar a la calle 3, donde está previsto un ‘loop’ para regresar. Ya tienen una locomotora, aunque no es histórica: “A futuro, la idea es conseguir una locomotora a vapor que pueda tirar de este mismo trencito”. No obstante ello, confían también en poder encontrar una salida hacia la red general de vías.
Se habla en este caso de un recurso turístico de primer nivel que la Ciudad puede aprovechar en plenitud. El encanto del lugar, la fascinación que ejercen los trenes, encuentra en el Ferro Club de Tolosa un escenario privilegiado. Las autoridades con incumbencia en el tema debieran tomar nota de ello.
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