Es común que durante el período invernal algunas escuelas sufran problemas por falta de suministro de gas, por desperfectos en sus instalaciones. Y esto último es lo que ocurre con la Escuela Primaria 93 de Villa Elisa, que hace más de dos semanas permanece sin suministro. Algo que promovió la protesta de los padres por las condiciones de frío en las que asisten los alumnos.
El caso se suma al que se registró semanas atrás, cuando alumnos, docentes y familias de la Escuela Secundaria Nº 11 de 24 y 526, de Tolosa, realizaron un “frazadazo” para protestar por la falta de gas en medio de las bajas temperaturas. Según se denunció, el problema se originó a partir de una pérdida de gas que dejó al edificio sin suministro, luego de que la empresa Camuzzi retirara el medidor.
En la escuela de Villa Elisa también la empresa Camuzzi retiró el medidor de gas. Una madre resumió la situación: “Hace un frío insoportable en las aulas”, informó.
Por su parte, el presidente del Consejo Escolar de La Plata explicó que la quita del medidor en la escuela de Villa Elisa se produjo a partir de “una denuncia anónima que recibió la empresa Camuzzi por una pérdida de gas en un gabinete”. En ese sentido, también indicó que, tras la inspección, “se comprobó que había más calefactores de los permitidos, por lo que era necesario instalar un medidor de mayor capacidad”.
A grandes rasgos debe decirse que si bien los edificios escolares no necesitan en modo excluyente disponer de gas de red para poder funcionar, está claro que deben garantizar condiciones seguras y suficientes para dar calefacción y servicios de cocina, sobre todo en períodos invernales como el que corre en la actualidad. Y si no existiera conexión con una red colectiva, la escuela igualmente puede operar utilizando estufas u hornallas a garrafa, gas envasado o sistemas eléctricos.
Aquí corresponde formular un comentario de alcance general, relacionado a la gran complejidad que supone, para todos los frentistas afectados por ese mismo tema, el trámite de reposición de un medidor de gas. No se trata de cuestionar en modo alguno los requisitos de seguridad que exige la empresa, pero sí de señalar que debiera simplificar los requerimientos que, muchas veces obligan a los usuarios a acudir a otros organismos públicos –a la Municipalidad, entre otros- para completar datos que permitan, finalmente, completar el expediente en Camuzzi y así disponer nuevamente de un medidor.
Cabe señalar que algunas exigencias técnicas –como la ubicación de nuevas ventilaciones en los domicilios- suelen ser de fecha posterior al tiempo en que fueron construidos.
Debiera estar claro que instituciones como las escuelas, los centros de salud y otras entidades de bien público de la Ciudad tendrían que contar con alternativas rápidas, ofrecidas por la empresa, para resolver los problemas que plantea el retiro de los medidores de gas y, consecuentemente, la falta de suministro.
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