El gravísimo error de Jorge Macri en su discurso de la víspera, en el Instituto Cervantes de Madrid, ha ganado el derecho a ser considerado el furcio borgeano más resonante, teniendo en cuenta la ciudad y el escenario elegidos.
Un traspié que utiliza un entrometido “José” para suplantar al legítimo “Jorge” —algo que años atrás ya había cometido Mauricio, su primo expresidente—, lo que habla de algún fallido rencoroso de los Macri ante el mayor escritor argentino.
No son los únicos que han trastocado esos nombres, pero que el jefe de Gobierno de la ciudad donde nació Borges se haya equivocado al nombrarlo en una institución destinada a honrar su trayectoria lo convierte en un papelón que avergüenza. ¿O no será una zancadilla más del fantasma de Borges, abocado a delatar a quienes lo mencionan sin haberlo leído?
En la mañana de ayer, en dos ocasiones —como empecinado en ser el único Jorge de ese día, el alcalde porteño llamó “José Luis Borges” a quien, lamentablemente para los Macri, se llamaba Jorge Luis.
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No fue un tropezón único ni aislado. Macri dijo, además, que María Victoria y María Kodama eran “miembras” de la Fundación Internacional “José” Luis Borges. Es raro olvidarse del nombre de un tocayo y también lo es querer feminizar la gramática a la fuerza. ¿O acaso “miembros” le sonaba demasiado masculino?
Al escucharlo, el director del Cervantes, el escritor español Luis García Montero, inclinó la cabeza para ocultar la sonrisa, mientras ninguno de los asistentes al acto corrigió al funcionario por este furcio de 24 quilates.
En su momento, los expresidentes Carlos Menem y Alberto Fernández también tropezaron con la figura del genial escritor cuando lo exaltaron como gran novelista, un género que Borges nunca cultivó.
El furcio borgeano más resonante, teniendo en cuenta la ciudad y el escenario elegidos
Sin embargo, se trataba de errores menores al lado de este enorme traspié de Macri al leer su discurso en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, en Madrid, que acoge valiosas piezas borgeanas.
EL REY TAMBIÉN
Su imperdonable furcio superó incluso al del rey Felipe, cuando vino al país en 2019 para presidir el Congreso de la Lengua que se llevó a cabo en la ciudad de Córdoba. Allí también, por culpa de algún escriba descuidado e ignorante, Jorge pasó al olvido ante la ocurrencia del monarca español elogiando a “…vuestro José Luis Borges”.
Este nuevo y colosal yerro sirve para recordar una vieja entrevista televisiva al autor de Ficciones a finales de los años setenta. En aquella ocasión, a un periodista despistado también se le escapó un “José Luis”, pero la benevolencia genial de Borges, presente en el estudio, se ocupó de ponerlo a salvo: —Está muy bien —aclaró el gran autor—. Yo debí haberme llamado José, es más grato… Jorge es tan gutural, la ‘g’ raspa tanto la garganta… Me gusta que me digan José.
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