En enero pasado especialistas y entidades de médicos de nuestro país habían advertido sobre la aparición de la gripe A (H3N) conocida como “súper gripe”, que había causado un primer caso de muerte en Mendoza, reclamándose medidas al señalar que el último Boletín Epidemiológico registraba en las últimas semanas de 2025 un incremento de los casos. Lamentablemente, esas fuentes no se equivocaron al lanzar ese alerta.
Ahora acaba de informarse en forma oficial que la “súper gripe” marcó un récord en la Argentina, con más de 790 mil casos registrados a lo largo de 2026, señalándose que casi la mitad de esos casos corresponden a menores de 10 años de edad. La cifra mencionada supera el máximo registrado en la última década.
Tal como se dijo en este diario, los últimos datos del Boletín Epidemiológico muestran además un marcado predominio del subclado K de la influenza A(H3N2), una variante cuya circulación había generado preocupación antes del comienzo del invierno debido a la menor inmunidad previa de la población frente a una cepa resistente y relativamente nueva.
Uno de los datos más significativos de la temporada aparece en la distribución de los contagios por edad. Los menores de 10 años concentraron el 48 por ciento de los casos de influenza registrados en el país. Dentro de ese grupo, el 35 por ciento correspondió a menores de 2 años. Luego se ubicaron las personas de entre 10 y 19 años, con el 18 por ciento de los casos, y los mayores de 60 años, con el 11 por ciento.
Estas cifras debieran servir, además, como una señal de atención frente a la necesidad de reforzar los mecanismos de prevención y vigilancia epidemiológica. Especialmente porque las advertencias formuladas antes de la temporada invernal permitían prever un escenario de fuerte circulación viral. Cuando existen alertas anticipadas de especialistas, resulta indispensable que las políticas sanitarias procuren adelantarse al problema y no limitarse a reaccionar una vez que los contagios alcanzaron niveles elevados.
Según asevera el informe oficial, uno de los factores favorables fue el adelantamiento de la campaña de vacunación antigripal, que permitió llegar al período de mayor circulación con una importante cantidad de personas inmunizadas.
Sin embargo, expertos plantean la necesidad de imponer una ampliación de la cobertura infantil. En Argentina, la vacunación obligatoria contra la gripe alcanza a los chicos hasta los 24 meses, mientras que en otros países latinoamericanos se extiende hasta los 6 u 8 años. Las sociedades científicas del país reclaman incorporar la vacuna obligatoria hasta los siete años de edad.
El hecho de que prácticamente la mitad de los contagios se haya concentrado en menores de 10 años aporta un argumento de peso para que esa posibilidad sea, cuanto menos, analizada por las autoridades sanitarias. No se trata solamente de proteger a los propios niños, sino también de reducir la circulación del virus en ámbitos como escuelas, jardines de infantes y hogares, desde donde puede transmitirse a personas mayores o integrantes de grupos considerados de riesgo.
A ello debe sumarse la importancia de sostener otras medidas elementales de prevención, sobre todo durante los meses de mayor circulación de enfermedades respiratorias. La ventilación de los ambientes, el lavado frecuente de manos y evitar la concurrencia a lugares de estudio o trabajo cuando existen síntomas constituyen hábitos sencillos que pueden contribuir a limitar los contagios. La experiencia acumulada durante los últimos años debiera haber dejado enseñanzas suficientes sobre la importancia de estas conductas.
Todo sigue indicando que la vacunación continúa teniendo un papel central para disminuir el riesgo de hospitalizaciones, cuadros graves y muertes. Ello sin ignorar que existe un contexto negativo para los programas de vacunación, surgido a partir del temor al contagio que irradiaron el Covid 19 y la cuarentena, que disminuyeron en forma drástica la concurrencia de personas a los hospitales.
De modo que las autoridades sanitarias debieran salir al cruce de estas erróneas percepciones, a través del desarrollo de intensas campañas de esclarecimiento para cambiar tal estado de cosas.
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