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La derecha liberal busca a su Milei en Francia

Por Por TONI CERDÁ (*)

¿Un Javier Milei francés? A menos de un año de la elección presidencial en Francia, algunos políticos copian la imagen disruptiva del presidente ultraliberal argentino, como David Lisnard, quien no duda en triturar simbólicamente leyes al grito de “¡Viva la libertad!”.

Cuando todos los partidos preparan la elección, a la que no puede presentarse el centroderechista Emmanuel Macron, una corriente política minoritaria y dividida busca avanzar sus ideas liberales para reducir la deuda pública y el peso del Estado.

El “equivalente del mileísmo en Francia estaría más bien entre la extrema derecha que es claramente liberal en lo económico” y no tanto en la ultraderecha tradicional de Marine Le Pen, explica David Copello, profesor en el Institut Catholique de París. Destaca figuras ultraderechistas como el alcalde de Niza, Éric Ciotti, o la eurodiputada Sarah Knafo, pero los observadores también incluyen al derechista Lisnard e incluso a políticos de la alianza de Macron, como el diputado Guillaume Kasbarian.

Todos militan en partidos diferentes, sin visos de unirse, pero tienen en común la visión de una Francia con unas cuentas saneadas, menos burocracia y donde el mercado retoma sectores en manos del Estado. “Cuando había menos impuestos, menos gastos y menos reglas, es decir más libertad (...), teníamos un Estado más fuerte”, resumió en una entrevista reciente en la cadena BFMTV Lisnard, el único de todos en postularse a presidente, con un “proyecto liberal, de seguridad”.

“¡VIVA LA LIBERTAD!”

Los miembros de su partido Nueva Energía ya esperaban la candidatura del también alcalde de Cannes, donde fue reelegido con más del 80% de votos en marzo. “Tendrá la firmeza que necesita Francia y sabrá hacer los recortes que necesitamos hacer, reducir la deuda como hizo en Cannes”, aseguró Christophe Chaussé, presidente de una asociación de comerciantes, durante un acto de campaña de las municipales.

Francia cerró 2025 con un déficit del 5,1% y una deuda pública de casi 3,5 billones de euros (115,7% del PIB) y sanear sus arcas públicas es una apuesta arriesgada que ya tumbó a dos primeros ministros de Macron.

En este contexto de crisis política, los políticos y medios de derechas empezaron a interesarse en Milei, aunque, como apunta Copello, llegaron principalmente las imágenes “viejas” y más disruptivas, como la de la motosierra o cuando grita “afuera” los ministerios.

Ante simpatizantes suyos en París en abril, Lisnard pasó simbólicamente por una trituradora de papeles el código de la contratación pública y otras leyes, al grito de “¡Viva la libertad!”, expresión asociada al argentino. “Milei es un símbolo del corte del gasto público” en Francia, donde pasó de ser visto como un “loco” a un modelo de coraje para reformar, confirma el embajador argentino en París, Ian Sielecki.

Este diplomático conoce bien la política francesa. Colaboró en la campaña que aupó a Macron al poder en 2017 y explica que, desde que es embajador, muchos franceses influyentes le contactan para interesarse por “cómo” pudo llegar Milei a la presidencia.

La poderosa patronal Medef propuso incluso al inquilino de la Casa Rosada asistir a su universidad de verano, sin éxito. Pero la mera invitación generó críticas, que su presidente, Patrick Martin, consideró en Franceinfo “cortinas de humo” para no abordar los “verdaderos problemas: “¿Cómo enderezamos Francia, empezando por sus finanzas públicas?”.

EL CAMBIO DE MILEI

Milei lanzó a fines de 2023 un duro plan de austeridad que puso fin al déficit fiscal crónico de Argentina, pero sus críticos apuntan al costo social y a la pérdida de poder adquisitivo de sus reformas. “En Argentina, hubo un cambio cultural porque Milei convenció a la opinión pública antes de ser electo. Cambió el paradigma y transformó en populares medidas que nunca antes lo habían sido”, explica Sielecki.

Romain Dominati, empresario con actividades en Argentina y vocero del grupo Les Mileistes Français, comparte este análisis y estima que Francia, donde el “peso del Estado es enorme”, necesita un Milei. Su plataforma, seguida por más de 50.000 personas en X, propone recortes drásticos de 675.000 millones de euros, que incluyen suprimir el ministerio de Cultura.

Pese al resucitado interés, pocos parecen apostar por esta corriente para vencer en 2027. Lisnard contaría con un 2% de intención de voto, según un sondeo reciente de Ifop-Fiducial. “En los días de buen tiempo, [el liberalismo] representa un 4%”, asegura un responsable del partido de Macron, en referencia a Alain Madelin que en 2002 obtuvo un 3,9% de votos.

Pero para Dominati, “el objetivo es influir al máximo en cualquier personalidad política que quiera retomar estas ideas”, que hable de “más libertad, menos gasto público, menos burocracia, menos normas”.

(*) Columnista de la agencia AP

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