Los grandes actores de la inteligencia artificial (IA) contraen préstamos por cientos de miles de millones de dólares, una oleada que contribuye al repunte de las tasas de interés y al nerviosismo de los inversores.
Casi nada en 2024 y unos 500.000 millones en nueve meses desde enero: el sector tecnológico está emitiendo deuda a toda máquina para financiar los chips, los servidores y los centros de datos que conforman el ecosistema de la IA. Los enormes flujos de caja que generan los gigantes tecnológicos, de Google a Meta, pasando por Amazon o Microsoft, ya no bastan. Goldman Sachs prevé un nuevo incremento de la emisión de deuda del sector en 2027, hasta alcanzar 1,2 billones de dólares.
“En términos de crecimiento, es algo que no habíamos visto nunca”, asegura James Vrachas, de la consultora de captación de fondos Post Oak, que estima en un 25% la cuota de la IA en el total de emisiones de bonos privados, frente al 4% de hace dos años.
Este año, el ecosistema de la IA habrá pedido prestado más que los operadores de cable estadounidenses para acompañar el auge de internet o que las compañías ferroviarias durante la explosión del ferrocarril en Estados Unidos, en valores ajustados por la inflación.
Hasta ahora, el mercado de bonos absorbe este flujo sin sobresaltos, pero los emisores han tenido que pagar el precio. Incluso grandes nombres como Meta han tenido que ofrecer más de un 7% anual de interés, mientras que algunos especialistas en centros de datos (cloud) han ido más allá del 9%.
“Se emiten más bonos. Los inversores tienen que absorber más, lo que significa que quienes se endeudan deben ofrecer rendimientos más altos”, explica Vrachas. Y todo el mercado se ve concernido.
En ese escenario, “alguien que hubiera comprado un bono del Tesoro puede decidir comprar (deuda de) Microsoft”, analiza Mark Malek, responsable de inversiones en Siebert Financial.
“Eso pone las tasas (de endeudamiento del gobierno estadounidense) bajo presión”, enfatiza.
Este factor se suma al otro acelerador de las tasas soberanas estadounidenses: la inflación, alimentada por la guerra contra Irán y el elevado nivel de los precios de la energía.
La tasa de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años, referencia en Wall Street, se sitúa actualmente en torno al 5,30%, su nivel más alto desde 2002.
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