Hasta mediados del siglo pasado venían desde otros países –entre ellos de Corea del Sur- para estudiar, copiar y llevarse a sus tierras el modelo de escuela pública impulsado por Sarmiento. Y esos países en poco más de veinte años no sólo superaron el problema del analfabetismo, sino que se desarrollaron y convirtieron en potencias.
Ese panorama en la Argentina cambió por completo, Los resultados que consiguieron los alumnos argentinos de 15 años de edad en la Evaluación Internacional de los Estudiantes 2025 (PISA, por sus siglas en inglés) señalaron que obtuvieron peores desempeños que en 2022 en Matemática, Lectura y Ciencias.
Los datos fueron ciertamente descorazonadores. De cada diez alumnos argentinos compulsados, ocho no alcanzaron las habilidades básicas esperables para su edad en Matemática. En la mayoría de las pruebas el país, en lo que respecta a América latina, marcha en el octavo lugar sobre alumnos de trece países examinados. Figura detrás de Chile, Uruguay, Costa Rica, México, Brasil, Perú y Colombia.
Los últimos resultados profundizan una tendencia que viene desde hace años. En 2006 y 2009, el porcentaje de alumnos argentinos que no llegaba al nivel mínimo de Matemática era del 64 por ciento. Subió al 66 por ciento en 2012, al 69 por ciento en 2018 y al 73 por ciento en 2022. Y en 2025, alcanzó el 76 por ciento. En Matemática, la Argentina se ubicó en la posición 75 entre 91 países.
Esto ocurre pese a señales alentadoras como la mejora reciente en Lengua que mostró Aprender 2025, lo que evidencia que los avances en un nivel educativo no alcanzan si no hay una estrategia sostenida a lo largo de toda la trayectoria escolar”, advirtió un director de Argentinos por la Educación.
Por su parte, otro especialista sostuvo que “los resultados obtenidos en Matemática ponen a Argentina nuevamente entre las últimas posiciones de los países participantes de PISA 2025” y amplió: “Esto marca que los estudiantes de 15 años del país no pueden resolver, en gran medida, ejercicios adaptados para su edad como calcular proporciones de forma en situaciones literales y abstractas, regla de tres simple, ecuaciones sencillas, entre otros. Desde 2009, Argentina viene empeorando de forma sostenida en sus resultados de Matemática y lamentablemente esta vez no fue la excepción”.
Está claro para muchos especialistas y también para buena parte de la población –no así para la clase dirigente, ni para las últimas y sucesivas administraciones de turno- que la Argentina debe impulsar un replanteo de su sistema educativo, que la coloque a la altura de los desafíos contemporáneos, poniendo en valor a sus planteles de docentes y estimulando a los jóvenes al hábito de adquirir conocimientos. Resulta también evidente que no puede seguir dándose el lujo de perder un mes de clases por año, debido a los paros y a otras interrupciones de los ciclos escolares.
Los pedagogos insisten en que una sólida base educativa sigue apareciendo como un medio indispensable para formar la personalidad de los jóvenes e instalarla en la realidad histórica y social en la que viven, pero también, como fórmula imprescindible para el desarrollo del país, profundizando en materias como Matemática o Lengua y, sobre todo, en los nuevos aportes que ofrece la tecnología. La Argentina vería pronto los beneficios de esa política.
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