El Mundial de Fútbol escribirá este domingo su último capítulo. La final, el broche de oro de esta cita ecuménica que tendrá como uno de sus protagonistas centrales a la Selección Argentina. La política, que apenas si se tomó un respiro mientras la atención pública estuvo enfocada en la actuación de Lionel Messi y sus lugartenientes que derramaron en distintos estadios de los Estados Unidos enormes dosis de épica y sudor, ahora aparece tentada en sacar cuentas.
¿Algún sector logró capitalizar la actuación del combinado argentino? ¿Cómo impactó el hecho de que el enfrentamiento futbolístico con Inglaterra volviera a poner en la escena internacional la causa por la soberanía de las Islas Malvinas? Hay respuestas variadas para esas dos inquietudes, pero al menos en el peronismo sacan una primera conclusión: creen que la administración de Javier Milei no habría podido usufructuar la renovada pasión futbolera por la Selección que han vuelto a demostrar amplios sectores sociales.
Cerca de Axel Kicillof interpretan que parte de la identificación con el perfil del equipo y del propio Messi con los que buscó asociarse la Casa Rosada, quedó en parte desdibujada. Según esa mirada, el desafío de los jugadores al posar con una bandera que reivindicaba la soberanía sobre las islas, es el primero. Contrastó con las declaraciones de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que advirtió sobre la prohibición de ingresar al estadio del choque con Inglaterra con mensajes alusivos.
A ese hecho le siguió otro: las declaraciones del propio Messi que habló de que en el país hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo y no llega a fin de mes y que obligaron al Gobierno a ensayar una explicación incómoda.
La administración Milei está por estas horas buscando emparejar la cancha. El encargado de convencer a los integrantes de la Selección de celebrar, cualquiera sea el resultado de hoy, en la Casa Rosada, es el jefe de Gabinete Diego Santilli.
El posible candidato a gobernador bonaerense de La Libertad Avanza es el canal de llegada a Claudio “Chiqui” Tapia, el poderoso presidente de la AFA con enemistades y amistades repartidas en la administración libertaria.
Existe un antiguo vínculo entre el santillismo y Tapia. Uno de los principales funcionarios del jefe de Gabinete es Gustavo Coria, que compartió con el líder del fútbol argentino el directorio de la Ceamse, la empresa encargada de gestionar el tratamiento final de los residuos que generan Capital Federal y varios distritos del Conurbano y La Plata.
No se trata de una misión de sencillo cumplimiento. Por ahora no existen certezas de que los jugadores, más allá de la opinión que pudiera tener Tapia, deseen regalarle a Milei el gesto que no tuvieron con Alberto Fernández luego de alzar la Copa del Mundo en Qatar.
Para Santilli, coronar con éxito esa empresa significaría robustecer su figura frente a los hermanos Milei. También le permitiría salir a desactivar las versiones que surgen desde usinas libertarias que lo sacar de la Provincia y lo instalan como eventual candidato a jefe de Gobierno porteño para enfrentar al macrismo.
Santilli tiene una idea distinta: quiere competir en la Provincia en una alianza amplia que no sólo incluya al PRO sino también a sectores del radicalismo. En ese esquema trabaja también el jefe bonaerense del partido Cristian Ritondo, que se mueve con considerables dosis de autonomía del ex presidente Mauricio Macri.
EQUILIBRIOS
Mientras tanto, el mes de agosto ya está a la vuelta de la esquina. Es el punto de partida, la bandera de largada para la contienda electoral de 2027.
Comienza a asomar alguna definición. Por caso, la del sector de Kicillof de desandar el camino para instalar un nombre propio en la pelea por la Gobernación. El Gobernador se mantendrá equidistante y dejará caminar algunos dirigentes sin bendecir a ninguno.
En los últimos días aparecieron dos fotos llamativas: en una de ellas, el mandatario estuvo junto al jefe territorial de Avellaneda, Jorge Ferraresi, y el ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis. Horas después compartió una actividad junto al platense Julio Alak. Son tres de los nombres que aparecen en el bolillero del Movimiento Derecho al Futuro.
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