El Gobierno nacional transita semanas complicadas. Puede que el dato de la inflación de agosto, que podría ubicarse en torno del 1,5 por ciento con una sensible baja respecto del mes anterior, le dibuje una sonrisa y envalentone, otra vez, el discurso oficial. Pero en varios estamentos libertarios se respira lo que una buena dosis de tozudez presidencial se resiste a reconocer: el malhumor que una parte importante de la sociedad expresa respecto de la política económica.
Ese aire pesado impregnado de inquietud está generando efectos adicionales. La incertidumbre que desparrama impacta sobre algunas decisiones políticas de fondo imperiosas para el proyecto de reelección de Javier Milei, que se deben adoptar en el Congreso. La suspensión de las elecciones Primarias previstas para agosto del año que viene aparecen al tope de esas necesidades.
El Gobierno busca acelerar con esa medida. Requiere del apoyo de gobernadores aliados que presten los votos de sus legisladores afines. La negociación arrancó pero los mandatarios exigen garantías, certezas que se mueven, por ahora, en el terreno de promesas frágiles.
“Los muchachos están orejeando la situación”, dicen dirigentes al tanto de las negociaciones. Hay quienes sostienen que, por ejemplo, el mandatario de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, reclama como condición que en su provincia La Libertad Avanza no presente una lista que le complique su reelección. En el Chaco, el también radical Leandro Zdero está dispuesto a acordar siempre y cuando haya listas conjuntas con los libertarios.
Ellos, como otros tantos, reclaman garantías de que esos compromisos se cumplan. Que a la palabra del jefe de Gabinete, Diego Santilli, se sume el acuerdo explícito de Karina Milei.
Mientras tanto, el factor aludido anteriormente comienza a pesar en la negociación. La situación económica genera de alguna manera, que el incentivo político para colaborar con el plan de reelección de Milei no alcance ribetes de atractivo irrefrenable. No se trata de una lectura aislada ni circunscripta al interés de gobernadores aliados de obtener beneficios adicionales en la negociación: en el propio ecosistema oficial también se analiza que ese acuerdo no puede demorarse. “Llevar esto a noviembre o diciembre es un riesgo”, analizan.
El Presidente quiere pasar la motosierra por las PASO con el argumento de que generan un gasto innecesario. El objetivo, en realidad, es mucho más ambicioso.
Milei mira su propio ombligo al perseguir esa meta. Rechaza la idea de someterse a un escrutinio social anticipado que pueda ser predictivo de lo que ocurra después. Quiere jugar todas sus cartas en las generales de octubre envuelto en la ilusión de imponerse sin necesidad de recurrir al balotaje. Pero además busca complicar a un peronismo que, sin Primarias, se vería obligado a recurrir a alguna alquimia política para zanjar su interna.
Esas negociaciones son seguidas con atención en la provincia de Buenos Aires, donde hay decisiones de corte electoral que tomar que están atadas a la suerte de las Primarias nacionales.
Si las PASO se mantienen, también se harían en territorio bonaerense, en agosto. De esta forma, perdería fuerza la idea de volver a desdoblar las elecciones bonaerenses y desprenderlas de las nacionales como ocurrió en 2023, entre otras cosas, porque la ventana de tiempo entre los comicios sería muy escueta.
Es un debate sin saldar. Primero, porque en el peronismo hay distintas posiciones y estrategias, atadas a la pelea entre Kicillof y Cristina Kirchner. También porque incluso en el propio sector que lidera el Gobernador hay intendentes que insisten en que la mejora forma de conservar la Provincia es desdoblar y hacer valer el poder territorial del PJ. Y si es con reelecciones de los alcaldes, mejor. Añaden que incluso sería un espaldarazo importante para potenciar la eventual candidatura presidencial de Kicillof.
En la Casa Rosada miran, por su parte, la definición que terminará adoptando Kicillof, más proclive a que se vote todo un mismo día. Algunos estrategas coinciden, curiosamente, con la postura de varios intendentes peronistas. Sostienen que para el único objetivo que se plantea que es la reelección de Milei, lo mejor sería el desdoblamiento. ¿Incluso a riesgo de perder la Provincia?
Es una posibilidad de no desvela a influyentes funcionarios, más allá de las declaraciones públicas. Miran en el espejo retrovisor lo que ocurrió el año pasado. El 7 de septiembre el peronismo ganó holgadamente por casi 14 puntos. Un mes y medio después, La Libertad Avanza dio vuelta el resultado en las elecciones generales. “Funcionó el miedo a la vuelta al pasado, el riesgo kuka”, analizan. Todo, completan, potenciado por la derrota previa de septiembre.
Es una lectura que no todos los libertarios comparten pero que, en definitiva, agrega interrogantes. La eventual candidatura bonaerense de Santilli aparece en esa bolsa de alternativas. Por estas horas se dice que el jefe de Gabinete mandó a armar equipos técnicos para delinear su campaña bonaerense. Pero otros dirigentes insisten en que el “Colorado” podría terminar enfilando hacia Capital Federal si hay desdoblamiento en la Provincia.
Sería una movida que acaso complique, o directamente dinamite, un posible entendimiento electoral con el PRO. Mauricio Macri reclama que se le respete a su primo Jorge ir por la reelección en territorio porteño. Una condición que el ex presidente puso sobre la mesa para, según afirmó, “consolidar el cambio” en 2027.
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