Hace ya muchas décadas que nuestra ciudad no encuentra una solución para ubicar a “Zona Roja”, actualmente asentada en forma provisoria, desde hace años, en el barrio El Mondongo cuyos vecinos no abandonan sus históricos reclamos por la inseguridad y la venta de drogas reinantes en esa zona, entre otros de los trastornos que sufren.
Como se sabe un fallo, hace años un fallo contencioso administrativo dejó sin efecto un decreto municipal que disponía la reubicación de la Zona Roja en el Paseo del Bosque, desatándose por esa sentencia un profundo malestar entre los vecinos.
La decisión que respondió a un recurso presentado por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) y organizaciones travestis y trans, argumentó que la medida era “arbitraria” y no consideraba la situación de vulnerabilidad del colectivo afectado.
Si bien muchos vecinos reconocen que el problema de la prostitución es un tema complejo, aseguran que la presencia de la Zona Roja en su barrio atrae otros delitos, en especial el de la venta de drogas , seguida por una serie de asaltos callejeros y de muchos otros episodios que ponen en riesgo la seguridad del barrio.
En las últimas jornadas una mujer denunció ante la Policía haber sido asaltada a plena luz del día por tres trabajadoras sexuales, a las que identificó por sus nombres, que en la calle 2 entre 71 y 72 la amenazaron con un arma blanca y le robaron sus pertenencias, a la vuelta del Hospital San Martín (el ex Policlínico), uno de los sectores donde habitualmente desarrolla su actividad la Zona Roja.
Y pocos días antes se realizó en ese mismo barrio un operativo que desbarató a una organización dedicada al narcomenudeo, en una situación que volvió a poner en el centro de la escena el grave problema de seguridad y de drogas que los vecinos de El Mondongo denuncian desde hace muchos años.
Intentos de usurpación de viviendas, actos de vandalismo que se tradujeron en destrozos de automóviles estacionados, escenas sexuales en las veredas, robos y otros delitos tuvieron y siguen teniendo como escenario al barrio El Mondongo en este tiempo.
Lo cierto es que la Zona Roja no puede, en modo alguno, servir como pantalla para el narcomenudeo y otras graves figuras penales.
A cualquier emprendimiento que haga uso del espacio público, le corresponde cumplir con la ley y evitar que se cometan delitos y graves faltas a la convivencia. Y cualquier persona o grupo que suponga que tiene licencia para robar en la calle, para cometer cualquier delito y pretender convertir a ese barrio en un bastión del narcomenudeo, le corresponde la condena penal correspondiente.
Ello, mientras la Ciudad encuentra una mejor solución para este serio problema.
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