Una sucesión inusual de días sin sol, frío intenso y reiteradas lluvias condiciona al cordón hortícola platense. La falta de radiación solar, las bajas temperaturas y el exceso de humedad perjudican el desarrollo de verduras y frutas, provocan daños en los invernaderos y elevan además el riesgo de enfermedades, tal como lo confirmó un informe publicado ayer en este diario.
Según advirtieron algunos productores, el 25 % de la producción podría verse afectada por el cuadro climático. El impacto se suma a una situación económica delicada, con precios que no alcanzan para sostener la actividad y reclamos por la falta de políticas productivas claras.
La situación afecta principalmente a cultivos como tomate, pimiento, berenjena, zapallito, frutilla y pepino, debido a que las condiciones adversas perjudican el cuajado de los frutos —el proceso por el que la flor da lugar a la fruta—. Pero el problema también alcanza a las verduras de hoja, como lechuga, espinaca y acelga, más expuestas a distintos hongos cuando la humedad se prolonga.
Se trata de una crisis que golpea a uno de los principales polos productivos de verduras, frutas y flores del país, el cual cuenta con una superficie de casi cinco mil hectáreas ocupadas por explotaciones florihortícolas, frutícolas y de vivero. La producción local emplea a más de 6.200 personas y genera alimentos frescos para toda el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Si bien no existe un recuento oficial del Servicio Meteorológico Nacional sobre la cantidad exacta de “días sin sol” en lo que va de 2026, los registros del clima y diversos seguimientos dejan a la vista que se trata de una de las temporadas más críticas de los últimos años.
En reiteradas ocasiones se ha enfatizado sobre las históricas necesidades que padece el polo productivo platense; entre otras, la de contar con mejores redes camineras, el tendido de más servicios públicos —como gas, agua corriente y recolección de residuos—, además de una asistencia crediticia inmediata cuando las tormentas o los ciclos climáticos adversos se abaten sobre los establecimientos y causan enormes daños.
Se habla de quintas que integran una red productiva esencial para la economía regional y nacional que debiera contar, como natural correlato, con las mejoras necesarias para ponerse a tono con el progreso general. De allí que sea deseable avanzar con medidas concretas de apoyo, de manera de consolidar las potencialidades de un recurso trascendente para el presente y el futuro de nuestra zona.
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