Un joven de 23 años falleció en La Plata luego de perder el control de su motocicleta e impactar de lleno contra una columna de alumbrado en la intersección de las calles 66 y 175. Aunque fue trasladado de urgencia al Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero, horas después se confirmó su deceso. Según testimonios recopilados en el lugar, el conductor habría perdido la estabilidad tras rozar el cordón.
La penosa estadística en el Gran La Plata registra, en lo que va de 2026, 51 víctimas fatales por incidentes viales. De ese total, 31 eran motociclistas, lo que representa más del 60 % del universo de fallecidos.
A estas impactantes cifras se suma una realidad que suele quedar invisibilizada: el recuento inmediato no abarca a quienes sufren secuelas permanentes o mueren días más tarde a causa de las heridas.
Resulta evidente —y así lo advierten en forma reiterada los especialistas en seguridad vial— que el crecimiento exponencial del parque de motocicletas en los últimos años no fue acompañado por políticas públicas orientadas a capacitar a esta nutrida legión de nuevos conductores.
Basta recorrer las calles de la Región para comprobar maniobras imprudentes o erráticas. Sin embargo, también existe un entramado de factores ajenos a los motociclistas que contribuye a la anarquía del tránsito local.
Por lo pronto, las arterias de la zona que registran mayor siniestralidad fatal en lo que va del año son el Camino General Belgrano (con 7 casos), la avenida 520 y la Ruta 2 (ambas con 6 muertes).
Durante las primeras semanas de octubre, esta trágica tendencia continuó sumando víctimas en los principales accesos y rutas del distrito.
Ante esta coyuntura, los expertos insisten en la urgente necesidad de implementar instancias de formación específicas. Actualmente, son contados los municipios en el país que ofrecen herramientas concretas de este tipo.
Así, en la provincia de Buenos Aires se conoce el caso del Municipio de Tres de Febrero que cuenta con la primera “Moto Escuela Municipal”, que ofrece cursos teóricos y prácticos, con un módulo presencial y clases de manejo obligatorias.
En Posadas (Misiones) la municipalidad realiza talleres presenciales teóricos y prácticos de conducción segura, que deben seguirse para obtener la licencia.
En la provincia de Mendoza se dictan cursos gratuitos de manejo defensivo para motociclistas, en la que dictan clases instructores de la policía local.
Y en CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) se exige a quienes buscan manejar motocicletas asistir a un curso de otorgamiento, contándo el gobierno con estrictas pistas de examen que evalúan en forma rigurosa las maniobras de baja velocidad como la llamada prueba del “pececito” y el zigzagueo.
No se trata de recargar responsabilidades de manera exclusiva sobre los motociclistas en un entorno donde incluso peatones y automovilistas omiten sus deberes cotidianos.
Se trata de asumir que quienes se desplazan sobre dos ruedas están expuestos a una vulnerabilidad sensiblemente mayor. Las cifras del Gran La Plata demandan con elocuencia decisiones urgentes: formar a los conductores es el primer paso para salvar vidas.
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