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Los nuevos insumos para alimentar la interna y el factor electoral que inquieta al PJ

El peronismo volvió a exhibir su interna a cielo abierto. Axel Kicillof insistió en una idea que viene amasando y exponiendo desde hace meses y que tiene que ver con que el próximo candidato presidencial del espacio debe surgir de las elecciones Primarias. Ninguna novedad. Lo repitió en un encuentro que la semana que pasó mantuvo en la Gobernación con unos 40 intendentes de su espacio y a varios kilómetros de La Plata el día después de ese cónclave en una visita a Jujuy.

La instalación mediática del tema generó un efecto revulsivo en La Cámpora. Se lo leyó como un abierto desafío a Cristina Kirchner con quien el Gobernador está distanciado desde hace largos meses. “Reniega de la elección del candidato a dedo y él fue puesto dos veces por el dedo de Cristina”, braman en el núcleo que lidera Máximo Kirchner.

Esa suerte de contradicción no menciona otra realidad. Lo que se está disputando en el peronismo no es sólo una candidatura presidencial: también está en juego la conducción del principal partido de la oposición que sueña con volver al poder en diciembre de 2027.

La hipersensibilidad K coincide con una mala noticia: el Comité de Derechos Humanos de la ONU no tiene previsto por el momento expedirse sobre la presentación que hicieron los abogados de la ex presidenta en busca de que se rehabiliten sus derechos políticos para poder ser candidata. Se aguardaba que hubiese un pronunciamiento favorable antes de que finalizara octubre, pero no sucedió.

Con ese insumo bajo el brazo, cobraba impulso la estrategia del kirchnerismo de forzar la candidatura de la ex presidenta que, como se sabe, está impedida de volver a ejercer cargos públicos. Sin ese dictamen favorable, el andamiaje legal ideado por la defensa de la ex mandataria pierde un engranaje central.

Hay dirigentes que se tientan en enlazar una cosa con la otra: el renovado desafío de Kicillof con la falta de una decisión del mencionado organismo internacional en favor de Cristina. Puede que esa asociación alcance a explicar, al menos en parte, la renovada embestida camporista contra Kicillof.

Hay sectores del peronismo que pretenden ordenar otras fichas en ese tablero inestable: la situación en la provincia de Buenos Aires. La falta de un candidato indiscutido y taquillero genera inquietud porque aún en el peor momento del Gobierno de Javier Milei, La Libertad Avanza corre con el nombre del instalado Diego Santilli.

Hay otro asunto que genera preocupación. Por más que las elecciones nacionales y bonaerenses se hagan el mismo día, en términos prácticos funcionará una suerte de desdoblamiento electoral. Por un lado, estará la Boleta Única Papel en un cuarto oscuro con los candidatos nacionales. Por el otro, la tradicional sábana con los provinciales. El efecto arrastre del postulante nacional sobre el bonaerense tendrá muy poca incidencia, de ahí la necesidad que empieza a considerar el PJ de contar con un aspirante fuerte para el tramo bonaerense.

Es un debate que se está poniendo sobre la mesa en estos tiempos de turbulencias. Distintas versiones indican que la propia Cristina Kirchner comenzó a posar el ojo sobre esta cuestión. El núcleo duro K aspira a poner el próximo gobernador y requiere de colocar en escena una alternativa seductora. Existiría algún intento por comenzar la instalación de algún dirigente de confianza de la ex presidenta. No sería su hijo Máximo, sino el senador Eduardo De Pedro.

Cerca de Kicillof también observan ese flanco débil. En su sector aparece una constelación de dirigentes con ambiciones, pero ninguno parece sacar una ventaja decisiva al resto.

Sobre esa necesidad cabalga otra cuestión: el de las reelecciones indefinidas de los intendentes, un proyecto que sigue varado en el Senado y que empujan tanto Kicillof como los jefes territoriales que le reportan.

Para quienes comienzan a mirar los comicios bonaerenses y el desdoblamiento de hecho que impondrá la convivencia de los dos sistemas de votación, que los nombres que mejor miden en sus distritos estén al tope del tramo de la boleta local es un insumo clave en el objetivo peronista por asegurar la sucesión de Kicillof.

En la Gobernación creen que, al final, la ley se destrabará para que todos puedan competir. Que Cristina esté mirando con inquietud la Provincia, especulan algunos, podría torcer la negativa de La Cámpora que viene trabando, junto con Sergio Massa, que ese controvertido proyecto vea la luz.

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