Con frecuencia suele conocerse que la rápida acción de una persona que conoce la técnica de primeros auxilios salvó la vida de otra, aplicando con rapidez esa maniobra de reanimación. Y allí es cuando se valora no sólo esa acción, sino la importancia de que existan muchas más personas capacitadas para enfrentar en forma inmediata, hasta la llegada de los médicos, estos tipos de emergencia sanitaria.
Es en ese contexto que corresponde valorar la acción desplegada este pasado fin de semana por la Asociación Argentina Reanima, que realizó en la esquina de 7 y 50 de nuestra ciudad una campaña de promoción de los cursos de capacitación en Reanimación Cardiopulmonar (RCP), en una actividad que también se llevó a cabo en recordación de René Favaloro, en el aniversario de su nacimiento, ocasión en la que se celebra el Día Nacional de la Medicina Social.
“Volvimos a un lugar que ya forma parte de nuestra historia: el semáforo de 7 y 50, en La Plata. Allí compartimos un mensaje simple, pero profundo: la importancia de aprender RCP y de construir una comunidad preparada para actuar frente a una muerte súbita”, dijo un directivo de la entidad organizadora.
Como se sabe, distintas instituciones médicas –entre ellas, la Asociación Argentina de Cirugía- señalan que los primeros auxilios pueden reducir hasta en un 80 por ciento los efectos de accidentes en las calles, en especial de aquellos que impliquen lesiones con sangrado y en ocasiones en las que no haya margen para esperar a que llegue asistencia profesional.
La Ciudad ha registrado experiencias masivas –empezando por la mayor de todas, partir de la recuperación de las islas Malvinas en 1982- demostrativas de que es preciso contar con una capacitación de muchas personas en estas técnicas. De allí también, de las emergencias más graves, la importancia de contar con muchos recursos humanos capacitados para actuar.
La RCP contribuye, sin dudas, a reducir sustancialmente la posibilidad de que se presenten derivaciones trágicas y permite contar con trascendentes recursos de apoyo a quienes, víctimas de algún súbito malestar o de un accidente, se encuentren en esos momentos indefensos e imperiosamente necesitados de auxilio.
De allí la conveniencia de que se propaguen en la sociedad los cursos y talleres que apunten a capacitar a la mayor cantidad posible de personas no sólo para enfrentar estos tipos de emergencias que puedan sufrir en forma individual los vecinos, sino responder con solvencia ante los casos que conciernen a toda la población, como las inundaciones y tormentas que han causado tanta desolación nuestra zona.
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