En vastos sectores de la Zona Norte, que se extienden desde Tolosa hasta Villa Elisa, miles de vecinos sufrieron en estos días graves problemas en sus domicilios, al recibir primero el agua marrón y después el corte total del suministro por parte de la empresa Absa.
Del sospechoso líquido turbio que durante una semana salía por las canillas domiciliarias, se enfrentaron en las últimas jornadas al calvario de no recibir una gota de agua en sus viviendas.
Los más afectados fueron usuarios de Villa Elisa, Villa Castells y Tolosa, donde el servicio comenzó a normalizarse en horas recientes, aunque en varios sectores persistían los problemas de falta de presión.
Las quejas se hicieron sentir ante cronistas de este diario, ya sea en las recorridas realizadas, a través de Facebook o por otros canales. “En Villa Elisa estamos sin agua hace cuatro días. Nos dicen que hay una bomba quemada pero no la han arreglado. Tampoco hay nadie trabajando allí”, dijo un vecino de esa localidad, aludiendo a la zona de 6 y 54.
Se mencionaron diversas alternativas. Bombas quemadas, tardanza en las reparaciones, cañerías subterráneas que a través de sus roturas permiten el ingreso de aguas turbias. Avezados en este tipo de fallas, los vecinos conocen bien acerca de los problemas que padecen.
Pobladores de otras zonas aludieron a la incompleta información que suelen recibir por parte de la empresa Absa. En distintos barrios se coincidió en que estuvieron más de cuatro días oscilando entre el agua turbia y la falta de agua. Y tal como se ha dicho tantas veces, el fenómeno se presenta no en un territorio desértico, sino a escasa distancia de uno de los reservorios de agua dulce más grandes del planeta como lo es el estuario del Río de la Plata.
Los testimonios vecinales en la Zona Norte afectada oscilaron entre un fastidio tan grande como en una sensación de desaliento que registran, pues el problema se arrastra desde hace muchos años. Se habla siempre de que la solución final podrá provenir de un acueducto, cuya obra avanza a paso lento. En el caso de buena parte de Gonnet y de Villa Castells, la gente se aprovisiona con los bidones de agua que entrega la empresa.
Mientras siguen faltando precisiones acerca de cuándo terminará este suplicio para miles de pobladores, a estos no les queda más que hacerse de una infinita paciencia para enfrentar este virtual colapso del servicio de agua domiciliaria en muchas zonas de La Plata.
Los vecinos siguen obligados a tolerar situaciones muy penosas que, inclusive, pueden poner en riesgo su salud y que, además, contrastan paradójicamente, con los abultados valores de las facturas y la celeridad con que –en este caso y en forma puntual- las envía la empresa.
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