CASO MARADONA
Hugo M. Izurdiaga, señala: “Las redes juzgan, anónimos dictan sentencia. En el caso Maradona mientras se acerca el veredicto definitivo para fin de año, vale la pena aclarar algunos aspectos. Si bien todo ciudadano tiene derecho a la libre expresión, dicha facultad no otorga carta blanca para difamar a otra persona. En las plataformas digitales no parece existir pautas de convivencia, motivo por el cual cualquier agresión se percibe como permitida. Llama poderosamente la atención la cantidad de usuarios que atacan a Dalma y Gianinna, acusándolas de haber desamparado a su padre durante su internación en el barrio San Andrés. Estos críticos desconocen, por ejemplo, que Gianinna solicitó formalmente llevarlo a vivir con ella. (Un hecho que está acreditado en el expediente judicial). Esta realidad desmiente por completo el relato de sus detractores.
“Lejos de desentenderse de la situación, y pese a los obstáculos impuestos por el entorno que aislaba a Diego, fueron ellas las impulsoras de la investigación penal. Resulta justo reconocer que no incurrieron en ningún abandono; al contrario, lideraron la batalla más difícil: honrar la memoria de su papá. En síntesis: quienes hoy enfrentan la condena social son las verdaderas afectadas, y no las culpables.”
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