Una ola de robos de medidores de gas fue denunciada por usuarios de la zona de Parque Saavedra, en donde los ladrones de piezas pertenecientes a esos registros reaparecieron en los últimos días. Los vecinos se pudieron enterar del perjuicio sufrido cuando intentaron encender sus cocinas o estufas y se encontraron con que no salía el gas. Sin embargo, el problema no se circunscribe a ese servicio.
Sin suministro por la sustracción de piezas de cobre en el medidor de su casa, no tuvieron más alternativa que llamar a un gasista para que le solucionara el inconveniente. Pero esta alternativa no es tan simple, positiva, ya que la empresa reclama que sea ella la que actúe y, a partir de allí, la situación puede complicarse.
Ocurre que la empresa Camuzzi cambió en el curso de los años los requisitos a seguir en las viviendas para contar con un servicio de gas domiciliario, requiriendo la existencia de nuevas bocas de ventilación y otras tramitaciones, algo que suele demandar gastos y mucho tiempo a las víctimas de estos robos.
De allí que la mayoría de los perjudicados opta por llamar a gasistas particulares para que sean ellos los que repongan las piezas faltantes y así no quedarse sin gas por muchos días o semanas, sobre todo en temporadas frías como la que corre.
Se conoce, además, que el robo de medidores de gas suele verse acompañado por la sustracción de tapas y otros elementos metálicos existentes en las vías públicas, de modo que el robo de estos elementos afecta a distintos servicios, como los de luz, agua y gas, cuando no son los cables aéreos como los telefónicos y de otros servicios los que son arrebatados por los delincuentes.
Es preciso que las autoridades vayan al fondo del problema. Los vecinos hace mucho que piden que se decidan a atacar en forma frontal el comercio ilegal que se dedica a vender metales robados a las redes de servicio.
Es posible que algunos desarmaderos ilegales puedan encontrarse fuera del Gran La Plata, pero igualmente no debiera ser dificultoso, mediante las investigaciones policiales del caso, hallarlos y cortar de ese modo una cadena delictiva tan perjudicial.
Si bien puede resultar difícil encontrar a los delincuentes cuando están actuando “in fraganti”, lo que resulta inexcusable es que barrios enteros de la Región se queden sin gas, sin agua y sin luz. O que la empresa telefónica Movistar haya dispuesto hace pocos años, en forma unilateral, cancelar la telefonía fija a miles de usuarios y dejarlos incomunicados, alegando que se robaban muchos cables del servicio telefónico.
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