La victoria de Abelardo de la Espriella en Colombia supone otro espaldarazo a la agresiva agenda diplomática en América Latina del presidente Donald Trump, todo un contraste frente a sus quebraderos de cabeza en Oriente Medio o Europa.
Desde que Trump volvió a la Casa Blanca hace año y medio, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Honduras se han corrido a la derecha o han confirmado el giro conservador ya existente. Además el derrocamiento en Venezuela de Nicolás Maduro, que impactó toda la región, desencadenó todo un proceso de colaboración inédito con el régimen de la nueva presidenta interina, Delcy Rodríguez.
Washington tiene ahora en su punto de mira a Cuba, con un bloqueo petrolero prácticamente total que ha obligado al gobierno comunista a aprobar apresuradamente reformas económicas. Una drástica política que apenas suscitó protestas de México y Brasil, los dos últimos grandes baluartes de la izquierda en la región, y de la Colombia de Gustavo Petro, ahora a punto de abandonar el cargo.
De la Espriella, un abogado millonario, “habla el lenguaje que muchos en Washington quieren oír: más mano dura”, explica a la AFP Rebecca Bill Chavez, presidenta del centro Diálogo Interamericano.
EL EJE CON ECUADOR Y COLOMBIA
En marzo de este año, tras la espectacular operación militar contra Maduro en Caracas, Trump fundó con los presidentes aliados de la región la alianza Escudo de las Américas.
“Colombia se unirá” a esta alianza de seguridad, predice Evan Ellis, experto del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).
“Espero más colaboración colombiana contra grupos designados como terroristas en toda la región, mucho más allá de Colombia”, añade Ellis.
SUSCRIBITE a esta promo especial