Singapur, uno de los países más pequeños del planeta y ubicado en el Sudeste de Asia, está llevando a cabo una obra portuaria gigantesca que podría cambiar el comercio mundial, tal como se informó ayer en este diario. Se trata del Puerto de Tuas, una mega-terminal futurista construida sobre la costa y diseñada para convertirse en el puerto automatizado más grande del mundo.
Debe consignarse Singapur –que hoy cuenta con poco menos de 6 millones de habitantes y una superficie de características isleñas de 721,5 kilómetros cuadrados- era hasta hace medio siglo una nación empobrecida y sin disponibilidad de recursos naturales. Hoy cuenta con una de las economías más competitivas del mundo, con uno de los PBI per cápita más elevados del planeta.
La extraordinaria expansión de su economía es atribuida por los especialistas a estos factores: a una rápida industrialización, a su apertura al libre mercado, a la atracción de inversiones extranjeras y a una fuerte inversión en educación.
En cuanto al puerto de Tuas, el proyecto ocupa una superficie similar a 3.300 campos de fútbol y demandará una inversión superior a los 20.000 millones de dólares. Cuando esté completamente terminado, hacia la década de 2040, contará con 66 atracaderos distribuidos a lo largo de 26 kilómetros de muelle.
Especialistas consideran que esta obra podría marcar el futuro de los puertos modernos y transformar la manera en que circulan los productos por el mundo.
La apuesta tiene un objetivo claro: reforzar el papel de Singapur como uno de los grandes centros logísticos del planeta. Aunque tiene un territorio reducido, desde hace décadas depende del comercio marítimo y del movimiento de mercancías internacionales para sostener su economía.
Especialistas consideran que esta obra podría marcar el futuro de los puertos modernos y transformar la manera en que circulan los productos por el mundo.
El ejemplo está a la vista y sigue en pleno desarrollo. Sus referencias básicas podrían, incluso, ser comparadas a lo que ocurrió la Argentina del siglo XIX, un desierto habitado por poco más de un millón de habitantes, que en pocas décadas –acaso en poco más de medio siglo, como ocurre en Singapur- con esfuerzo y espíritu de iniciativa se convirtió en uno de los países más pujantes del planeta, que atrajo a millones de inmigrantes.
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