Después de lo que muchos consideraron un verdadero escándalo en la Justicia platense, que no es el primero que se conoce en los últimos tiempos, ya que una causa de 2020 por la desaparición de un ternerito mamón en Brandsen, que tiene un valor de mercado que ronda los 60 mil pesos, incluyó la detención del acusado durante varios meses y la realización de dos procesos, el primero con un juicio abreviado de condena, que quedó anulado por el Tribunal de Casación Penal bonaerense, al encontrar el consentimiento viciado de nulidad, y el segundo con una sentencia absolutoria, tras la falta de impulso fiscal.
Fue el Tribunal Oral en lo Criminal V de La Plata el que liberó de culpa y cargo a Matías Ezequiel Rival, de 35 años, imputado por el delito de abigeato agravado.
La decisión fue adoptada por el juez Lucas Massaccesi luego de que, durante el debate oral, el fiscal de juicio Lucas Domski desistiera de formular acusación contra el imputado tras analizar la prueba producida.
Ante esa situación y, conforme la normativa bonaerense, el magistrado resolvió la absolución libre de Rival, sin imposición de costas.
No obstante, en la sentencia se dejó constancia de que la fiscalía manifestó su intención de impulsar una nueva investigación para determinar si Rival pudo haber cometido el delito de encubrimiento agravado con ánimo de lucro, y además analizar la posible participación de Martín Rival, el hermano, en un presunto caso de abigeato agravado.
La defensa estuvo a cargo de los abogados Francisco Sánchez Peralta e Ignacio Fernández Camillo, quienes fueron los impulsores de los severos cuestionamientos al pacto de pena inicial, que llegó a Casación y motivó el debate que se cerró ayer.
Sin embargo, a la luz de lo informado, no significó el cierre definitivo del conflicto. Por el contrario, la decisión de impulsar nuevas investigaciones sobre Martín Rival y sobre el propio Matías abre una nueva etapa cuyas consecuencias todavía están por definirse.
Así, el caso de “Bigotito”, que pudo ser recuperado días después de la desaparición, volvió a producir un giro inesperado cuando muchos creían haber asistido a su desenlace.
“La pretensión de continuar investigando, dispensando jurisdiccionalidad, tiempo de funcionarios y funcionarias por un ternero cuyo valor no supera los sesenta mil pesos, es una vergüenza a todo nivel”, sostuvo Fernández Camillo.
La defensa había sostenido durante todo el debate que nunca existió un robo y que el animal fue encontrado perdido en un camino rural.
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