El juicio por el presunto abuso sexual grupal ocurrido durante una fiesta en 2017, en el country Los Ceibos, entró ayer en la etapa de alegatos con un pedido de ocho años y seis meses de prisión para el único acusado que llegó a debate. Tanto el fiscal Lucas Domski como las abogadas Sofía Caravelos y Guadalupe Godoy, representantes de la joven denunciante, solicitaron esa pena ante el Tribunal Oral en lo Criminal I de La Plata.
Además, el bloque acusador pidió que, en caso de un veredicto condenatorio, el imputado sea detenido de inmediato. Como alternativa para el período en que se tramiten los eventuales recursos de la defensa, planteó la posibilidad de que cumpla la detención bajo modalidad domiciliaria y con monitoreo electrónico.
La audiencia continuará hoy, a las 11, con el alegato del abogado defensor, Alfredo Gascón. Una vez que se complete esa exposición, el tribunal quedará en condiciones de avanzar hacia la etapa final del proceso y definir cuándo dará a conocer su veredicto.
El pedido de pena llegó después de tres jornadas de audiencias, realizadas los días 13, 14 y 15 de octubre, en las que declararon la denunciante, el acusado y testigos que estuvieron en aquella fiesta. La acusación sostuvo sus conclusiones a partir de la prueba incorporada durante el debate, entre ella los relatos y los elementos periciales reunidos en la causa.
En su alegato, la representación de la joven también puso el foco en las consecuencias que, según expuso, el episodio tuvo en su vida y en el sentido que le atribuye a la búsqueda de justicia. También señaló que su objetivo no se limita a obtener una respuesta para la víctima, sino que también apunta a que el fallo establezca un precedente frente a hechos de violencia sexual y a las conductas que, según planteó, quedaron expuestas en el entorno social investigado.
La joven, que actualmente reside en el exterior, había difundido horas antes del comienzo de los alegatos una carta abierta en la que relató las secuelas que asegura haber sufrido y cuestionó las demoras del proceso judicial. En ese escrito recordó el impacto que tuvo el hecho y sostuvo que denunciar no debería implicar atravesar nuevas situaciones de sufrimiento.
Tal como viene informando EL DIA, la causa se originó por un episodio ocurrido en 2017. La denuncia fue presentada en noviembre de 2018 y, según la acusación, la joven tenía 17 años y se encontraba alcoholizada cuando se apartó con uno de los asistentes hacia un espacio cerrado. La hipótesis fiscal sostiene que, pese a que ella había manifestado que no quería que el encuentro avanzara más allá de los besos, luego ingresaron otros dos jóvenes y los tres habrían abusado sexualmente de ella.
El acusado, un exintegrante de las categorías juveniles del Club San Luis, declaró durante el debate y negó la imputación. Sostuvo que el encuentro sexual había sido consentido, en oposición a la versión de la denunciante.
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