La violencia con la que actúan las bandas delictivas en la Región parece no encontrar límites. Los robos domiciliarios ya no solo implican pérdidas materiales: cada vez con mayor frecuencia dejan escenas de terror, amenazas de muerte y víctimas marcadas por el miedo. En ese contexto, una jubilada de 62 años y su hija atravesaron una verdadera pesadilla en Los Hornos, donde fueron sorprendidas por delincuentes armados que irrumpieron en plena madrugada, las mantuvieron bajo amenaza y revolvieron toda la vivienda en busca de dinero y objetos de valor.
De acuerdo a lo revelado por voceros a EL DIA, el dramático episodio ocurrió alrededor de las 5 de la mañana en una vivienda ubicada en 143 y 61. Según la denuncia, la mujer dormía cuando fue despertada de la peor manera: al abrir los ojos descubrió que habían encendido la luz de su habitación y vio a su hija reducida, con las manos atadas mediante una bufanda, mientras un ladrón armado la apuntaba con un revólver.
En medio del desconcierto y el terror, la joven le gritó desesperadamente a su madre que entregara todo lo que tuviera. Fue el comienzo de una secuencia cargada de tensión que se prolongó durante varios minutos y que dejó al descubierto el grado de organización con el que actuó la banda.
Siempre en base al relato de la víctima, el delincuente le aseguró que sabía que en esa casa había “dinero y oro” y que no pensaba irse con las manos vacías. La jubilada intentó mantener la calma. Les dijo que les daría lo que tenía, pero pidió que no la miraran porque estaba sin ropa. Uno de los asaltantes le arrojó una campera para que pudiera vestirse antes de obligarla a levantarse.
La mujer abrió un placard y entregó un monto de dinero en dólares que guardaba. Sin embargo, eso no conformó a los delincuentes. Continuaron exigiendo objetos de valor mientras revolvían cada rincón de la vivienda.
Según consta en la denuncia, las amenazas fueron cada vez más violentas. En un momento, uno de los asaltantes lanzó una frase que terminó de sembrar el terror: les dijo que agradecieran que ellos no eran “de los que violan y matan” y que, si colaboraban, no les pasaría nada. “Agradecé que no te matamos”, repitió una y otra vez.
Mientras uno permanecía apuntándolas con el arma, otro recorría las habitaciones buscando dinero, joyas y cualquier elemento de valor. Incluso, la jubilada observó que los delincuentes se comunicaban mediante handys, coordinando cada movimiento con otros integrantes que aparentemente permanecían en el exterior.
Escaparon en un auto
En medio de la desesperación, la mujer les insistía que ya no tenía nada más para entregar y que solo conseguirían romper toda la casa.
Tras revisar prácticamente toda la vivienda, los ladrones escaparon. La jubilada escuchó el ruido de un vehículo alejándose, por lo que presume que la banda llegó y huyó en un auto de apoyo.
Solo cuando sintió que ya no había nadie dentro de la casa, esperó unos instantes, activó la alarma vecinal y comenzó a enviar mensajes por el grupo de WhatsApp del barrio para pedir ayuda. En pocos minutos varios vecinos llegaron hasta el domicilio para asistirlas, mientras posteriormente se comunicó con el 911.
Los investigadores creen que el grupo actuó con información previa, ya que desde el inicio del asalto insistieron con la existencia de dinero y oro dentro de la vivienda. Esa circunstancia forma parte de una de las principales líneas de investigación. La causa fue caratulada como “robo agravado por el uso de arma de fuego”.
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