Una comerciante terminó ensangrentada tras una feroz pelea dentro de un supermercado de 494 entre 4 y 5. El episodio comenzó con una acusación contra dos adolescentes por el supuesto robo de un paquete de galletitas y continuó con el reclamo de la madre, quien denunció que sus hijas fueron retenidas y que desde su tarjeta se transfirieron $4.000. Hay videos y dos versiones que ahora deberán ser investigadas.
La escena parece salida de una película, pero ocurrió en un comercio de Villa Castells. Una situación cotidiana, que en otro contexto podría haberse resuelto con una discusión o un reclamo, terminó convertida en una violenta pelea a golpes y palazos, con una comerciante herida y vecinos nuevamente obligados a convivir con episodios de violencia que parecen no reconocer límites.
Todo comenzó cuando dos adolescentes ingresaron al supermercado ubicado en calle 494 entre 4 y 5 para realizar unas compras. Según la versión inicialmente conocida, una de ellas habría colocado un paquete de galletitas Oreo dentro de su campera.
La situación habría sido advertida por las cámaras de seguridad del local. Al llegar a la caja, la empleada habría cobrado el producto y las jóvenes se retiraron. Pero la historia no terminó allí.
Poco después, la madre de las adolescentes regresó al supermercado para reclamar por el pago efectuado con una tarjeta de Mercado Pago. Según su denuncia, sus hijas le habían contado que habían sido acusadas de robo y que la dueña del comercio no les habría permitido retirarse inicialmente.
La mujer aseguró además que la comerciante había retenido la tarjeta utilizada para pagar y que, posteriormente, desde ese medio de pago se habría realizado una transferencia de $4.000.
Con esa versión, la madre se presentó en la Comisaría 13ª de Gonnet y denunció lo ocurrido. Aportó, según indicó, capturas de las transferencias que demostrarían el movimiento de dinero.
Sin embargo, antes de esa presentación policial ocurrió la escena que quedó registrada en las cámaras de seguridad y que ahora concentra buena parte de la investigación.
La mujer regresó al comercio para reclamar por la tarjeta y la mercadería. La discusión rápidamente escaló hasta convertirse en una feroz agresión física.
En las imágenes observadas por este medio se pueden ver gritos, golpes y palazos dentro del supermercado, mientras otras personas intentan intervenir para separar a quienes protagonizaban el enfrentamiento.
El resultado fue una comerciante ensangrentada y con heridas de consideración.
Más allá de determinar quién tiene razón respecto de lo ocurrido antes de la pelea, el episodio vuelve a poner sobre la mesa una problemática que preocupa cada vez más a comerciantes y vecinos: la naturalización de la violencia como respuesta frente a cualquier conflicto cotidiano.
Una acusación por un paquete de galletitas, un cobro con tarjeta, un reclamo por una mercadería o una discusión comercial terminaron desencadenando una situación de una violencia difícil de dimensionar.
En los barrios, la percepción de muchos vecinos es que cada vez resulta más difícil encauzar una diferencia sin que aparezcan insultos, amenazas, golpes o directamente ataques físicos. Conductas antisociales que terminan imponiendo una lógica de confrontación permanente y que convierten espacios cotidianos -como un supermercado- en escenarios de extrema tensión.
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