La investigación por la presunta maniobra de lavado de dinero mediante billeteras virtuales sumó una nueva línea de trabajo: la fiscal Betina Lacki busca determinar si detrás de los tres detenidos existe un supuesto “jefe” que impartía órdenes y que podría haber tenido el control del dinero que, según la pesquisa, llegó a movilizar unos 27 mil millones de pesos en un año.
Mientras la Justicia debe resolver la situación procesal de Albertina Mangini, Ignacio Marchioni y Mauro Perrota, los investigadores profundizan el análisis de los roles que habría tenido cada integrante de la estructura. La hipótesis es que los detenidos no necesariamente ocupaban el escalón más alto de la organización y que habría una persona por encima, aún no identificada judicialmente.
Mangini, la funcionaria judicial del Ministerio Público bonaerense detenida en La Plata, aparece señalada como una pieza clave en la etapa de captación. De acuerdo con la acusación, habría conseguido datos personales y biométricos de personas vulnerables vinculadas al Patronato de Liberados. A cambio de unos $80 mil, las víctimas entregaban su información, que luego era utilizada para abrir billeteras virtuales.
Esas cuentas funcionaban como “mulas” para recibir y transferir dinero. Según la investigación, Perrota habría tenido disponibilidad sobre las cuentas y las operaciones, mientras que Marchioni y otros tres hombres -Juan Ignacio Campoli Sillero, Catriel Taubenschlag y Cristian Alejandro Scigliano- aparecen vinculados a la etapa posterior, en la que los fondos eran introducidos al circuito financiero formal.
Ahora la fiscalía intenta establecer si todos ellos respondían a una estructura superior. Las medidas ordenadas apuntan a reconstruir quién daba las instrucciones, quién coordinaba los movimientos y, especialmente, quién terminaba quedándose con el dinero una vez completado el recorrido. El origen de los fondos continúa bajo investigación, aunque una de las principales hipótesis apunta al juego clandestino. Incluso se analiza si la organización pudo haber ofrecido su estructura a terceros para reciclar dinero proveniente de otras actividades ilegales.
Asimismo cabe mencionar que mientras la fiscalía intenta encontrar al supuesto “jefe”, Mangini continúa su pelea judicial para salir de prisión. Después del rechazo de un hábeas corpus por parte de la Cámara Penal de La Plata, su defensa presentó un pedido de excarcelación extraordinaria.
Para conseguirlo ofreció entregar su pasaporte, no salir del país, realizar presentaciones periódicas, someterse a un eventual monitoreo electrónico y no mantener contacto con los otros imputados ni con testigos. El planteo todavía debe ser resuelto.
Mientras tanto, la fiscalía busca una pieza que podría modificar el alcance de toda la investigación.
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